AMLO o el rescate del cardenismo

Sábado 28 de julio de 2018/Efraín Klerigan/MXpress. –Con un equipo que desconoce las áreas del sector energético, Andrés Manuel López Obrador pretende un programa para recobrar la producción energética, lo que ya está en marcha e intentará conservar el precio de la gasolina aumentando la oferta, en lugar de disminuir la demanda.

“Lo más cerca que ha estado del sector petrolero el futuro director de Pemex es cuando le pone gasolina a su automóvil. Y lo más cerca que ha estado el futuro director de la CFE del sector eléctrico es cuando prende un foco en su casa”, tuiteó el economista Isaac Katz.

Pensar que Rocío Nahle, quien solamente ha descollado como recaudadora de López Obrador y quien hace dos décadas fue mando medio en una refinería puede ser cabeza del sector energético, parece muy desproporcionado.

Los otros n ombramientos como Alberto Montoya subsecretario de energía, Octavio Romero Oropeza, director de Pemex; Manuel Bartlett, director general de la CFE; Carlos Morales subdirector en CFE, y Luis Abelardo González coordinador de la política de energías renovables, no son sinónimo de eficacia y conocimiento del su cartera.

Tiene razón Andrés Manuel López Obrador, el sector energético mexicano fue abandonado, pero comenzó a revertirse la tendencia desde la Reforma Energética, porque el sector energético no solamente son los hidrocarburos, no solamente es Petróleos Mexicanos y no solamente es la Comisión Federal de Electricidad.

Mejorar la producción de electricidad y el precio, tendría más que ver con la venta de células solares o molinos de viento (a donde se pueda) para que los particulares cogeneren.

Bajar el precio de la gasolina requiere de bajar la demanda y no de aumentar la oferta. Bajar la demanda requiere de trabajar en vehículos con energías alternativas, en instalar estaciones de carga eléctrica, en buscar bajar precios de los  vehículos híbridos, en aumentar el transporte urbano no contaminante.

La producción de crudo de petróleo en México cayó en forma continuada hasta septiembre de 2017 y desde ahí se ha recuperado un ocho por ciento y en cuanto activos en aguas profundas, como los del Plegado Perdido comiencen a producir, habrá un aumento.

López Obrador usa términos como extraer petróleo y gas con “urgencia”, plantea la ilusión, más que propuesta, de que se puede vender gasolina más barata si se hace en el país.

Anuncia 75 mil millones de pesos adicionales a la inversión asignada a la exploración, perforación de pozos petroleros para aumentar la producción a 600 mil barriles diarios de petróleo

Tal aumento en la producción requeriría además de lo que darán los nuevos activos adjudicados en las Rondas petroleras, en dos o tres años, tropezarse con yacimientos muy grandes,

La rehabilitación de las refinerías ya comenzó hace dos años. Tula y Madero están listas para producir más y mejor.

Las refinerías sí trabajan hoy al 30 por ciento de su capacidad instalada, pero ninguna refinería del mundo logra rendir al 100 por ciento, ni se puede ni se debe. Pero invertir en una nueva, es dinero tirado a un pozo.

López dice que México consume 800 mil barriles diarios de gasolina y se están produciendo solo 200 mil, que compramos gasolina cara, pero no dice por qué o cómo sería más barata produciéndola en casa, porque en este momento es tan cara la casera como la importada.

López anuncia igualmente construir una refinería en un municipio de ecología delicado que tiene dos reservas ecológicas y una laguna en peligro, en lo que parece una equivocación de 160 mil millones de pesos, costo similar al del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, pero que crearía solamente el cinco por ciento de los empleos.

Para cuando la refinería nueva comience a producir, las seis refinerías produzcan al 80 por ciento, y pueda dejarse de importar si quiera la mitad de la gasolina que consume, los vehículos eléctricos ya serán casi tan baratos como los de gasolina.

Otro plan fuera de foco es el de hacer producir más a las hidroeléctricas y poner generadores en otras presas. Las presas en México requieren en forma urgente reparaciones, no más movimientos, y además, muchas de ellas pasan buena parte del año con bajos niveles de agua.

En suma, López demuestra en otro sector que no sabe qué hacer para mejorar la economía del país y que lejos de bajar el gasto público, va directo a un enorme déficit fiscal que dañara seriamente la economía. Al tiempo.