Si López no respeta las variables macroeconómicas, revienta la economía

Opinión

Jueves 27 de septiembre de 2018/Efraín Klerigan/MXpress. –El escenario de la economía mexicana está listo para otros “errores de diciembre”. Una administración fiscal que estará llena de novatos, la intención de incrementar el gasto incluso utilizando las reservas del Banco de México, el alentamiento en la recaudación fiscal, y un ligero déficit primario, parecen una mezcla explosiva.

Sí el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador incrementa el gasto público por arriba de un tres por ciento real respecto al actual, si autoriza un incremento salarial que incremente la inflación y manda señales equivocadas como usar las reservas monetarias, todo esto en tiempos inciertos en el escenario internacional, podría provocar una reacción en cadena.

El inmenso gasto electoral en 2018 y el resultado electoral tuvieron una fuerte repercusión sobre las finanzas públicas, derivaron en un superávit primario del 0.9 del producto interno bruto y en una retracción de la recaudación que pone presión sobre la economía y aumentó los requrimientos de financiamiento del sector publico.

Según cifras de México Evalua, el gasto recurrente creció 5.5 por ciento en términos reales, mientras  los ingresos tributarios lo hicieron en 1.5 por ciento real y hay signos de agotamiento que exhibió el crecimiento de los ingresos tributarios.

Esta situación nos sugiere que el Gobierno requerirá aumentar su financiamiento en el mediano y largo plazo, afirmó México Evalíua.

La organización no gubernamental asegura que en julio de 2018 hubo un déficit del Gobierno federal de 205 mil millones de pesos, , llegaron a 665.3 mil millones de pesos los Requerimientos Financieros del Sector Público – la deuda pública federal en su más amplia expresión- para los últimos cinco meses del 2018  y la SHCP estima que al cierre del año la cifra de deuda será de 10 billones 661 mil millones de pesos.

  • A pesar de que el balance primario fue positivo, éste es claramente insuficiente, por lo que se tiene que recurrir a financiamiento para pagar los intereses de la deuda. A la vez, esto genera presiones para que el endeudamiento continúe incrementando.

Los ingresos recurrentes (tributarios) sólo alcanzaron para cubrir el 74% del gasto recurrente[ del Gobierno federal. Si bien, durante esta administración se mejoró año con año la sostenibilidad, en julio de 2018 se vio un franco retroceso.

El crecimiento anual del gasto recurrente en julio de 2018 superó por primera vez el crecimiento de los ingresos recurrentes o tributarios durante la actual administración.

Entre otros factores se ubican el freno a la reinversión de empresas mexicanas tras el triunfo de López Obrador, la retracción en la inversión en el sector energético por las declaraciones del Presidente Electo, la desconfianza generada por el nombramiento de un agrónomo para dirigir una las principales petroleras del mundo y un entorno internacional lleno de problemas.

Aunque las calificadoras de riesgo Moody’s, Standard & Poor’s (S&P) y Fitch consideran que México es un emisor soberano con un un rating que ubica la capacidad de pago del sector público en el escalón y de los países cuyas cuentas fiscales tienen “alta solvencia”, una política fiscal que dispare el gasto y le pegue a las reservas monetarias cambiaría rápidamente esa opinión.

Un incremento de solamente un punto en los intereses de la deuda pública total, significarían más de cien mil millones de pesos de servicio de deuda.

Los factores positivos para continuar sin un cambio de marchas serían el incremento en l ahorro bruto del 23 por ciento, aumento en el empleo de manufacturas, el cierre de negociaciones del tTratado de Libre Comercio con Ampericva del Norte y la tendencia al alza del crudo de petróleo, con la posibilidad de mantener la plataforma de exportación y un incremento real en las exportaciones.

Una administración que quiera un cambio de marchas acelerado y haga movimientos equivocados que produzcan incertidumbre en los mercados, podría tener efectos devastadores para el tipo de cambio, la inflación y las calificaciones crediticias.