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Importante

¿López será presidente o emperador?

Opinión

Domingo 30 de septiembre de 2018/Efraín Klerigan/MXpress. -Con toda facilidad López Obrador anuncia presupuestos, incluso de empresas que tienen su propia dirección como Pemex. Pero además reparte contratos,  anuncia inicios de obra, y siente qué el esta exentado de cumplir los requisitos que a otros pretende duplicar,

A muchos parece que su forma de gobernar no distará mucha de la que tuvo su antecesor Ignacio López de Santana y piensa que fue declarado Emperador y fundador de México.

Luego de meter a “revisión” 110 contratos petroleros, otorgados en licitaciones públicas que fueron sancionadas por organismos no gubernamental y además televisadas, pretende construir su Refinería de Tabasco y su Tren Maya sin proyectos ejecutivos, manifestaciones de impacto ambiental y por adjudicación directa, es decir, dará la obra a quien se le pegue la gana.

Para el Tren Maya no solamente hará que sean proyectos estatales, y comenzando por Tabasco, ya apoyó reformas a la legislación para que se pueda construir un refinería como obra estatal e iniciar ahí el Tren Maya, cuyo estudio de factibilidad no existe.

Difícil es saber si esas actitudes son por la plena ignorancia del encargo presidencial, por su costumbre de blofear o porque perdió la pista.

Pero este domingo no solamente hizo pensar que el Tren Maya se construiría como se le pegue en gana y por quienes él quiera que ejecuten la obra, sino que ya le prometió a la empresa canadiense Bombardier, que los carros de su añorado ferrocarril se construirán en su planta de Ciudad Sahagún.

Bombardier Transportation México, S.A de C.V es una empresa privada de capital canadiense, por lo que el sólo prometerle un contrato del gobierno ya representa una violación de la ley, y más aún, darle una posición privilegiada sobre otros posibles contratistas.

Igualmente López ha decidido cuánto invertirán en Pemex, cuánto en qué cosa, en qué refinería, y por ejemplo, ayer anunció que “rehabilitará” la Refinería de Tula con un presupuesto de cinco mil millones, pero no dijo qué tipo de rehabilitación ni en qué los necesita, una refinería cuya rehabilitación ya está a más de la mitad y cuenta con un calendario de inversión.

En su repartir presupuestos como si fueran cacahuates, López Obrador pierde la dimensión de las cosas y por ejemplo, en la rehabilitación de la a refinería Miguel Hidalgo ya se invirtieron más del 70 por ciento de un proceso de 14.6 mil millones de dólares que inició hace siete años,  por lo que cinco mil millones, unos 270 millones de dólares, parece una inversión pequeña.

López Obrador aunque piensa imponer para Pemex a Octavio Romero Oropeza, quien por muchos años ha sido el que le carga el portafolio y le hace los trabajos sucios desde los tiempos del PRD, todavía tiene que consultar las inversiones con el Consejo de Administración de Pemex, porque ya no es una empresa paraestatal y por tanto el Presidente propone pero no decide.

Hay muchos movimientos que dejan claro dos cosas, el Presidente Electo perdió la pista y no tiene el menor respeto por las formas y por la ley. Quizá pronto tendremos que llamarlo Su Alteza Serenísima, Don Andrés I de México

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