Controlar precio de energéticos receta para el caos: Ceesp

Domingo 14 de octubre/MXpress. – El malestar por el incremento de precio en los energéticos no debe llevar a detener artificialmente los precios porque es un impuesto regresivo y un gasto no controlable que tendría efectos contrarios y aumentaría la inflación.

El Centro de Estadios Económicos del Sector Privado (Ceesp) dijo que las demandas por un ajuste a la baja en los energéticos, podría derivar en serios desequilibrios para el mercado.

Una situación como esta no es sostenible en el mediano y largo plazos, por lo que una vez que no hay manera de seguir financiando este tipo de políticas, generalmente se decide concluirlas sin un plan de compensación bien estructurado, por lo que finalmente redunda en un agresivo ajuste de precios al nivelarse a las condiciones del mercado, lo que afecta severamente el poder adquisitivo de los hogares

El Ceesp pronosticó que las presiones inflacionarias no comenzarán a moderarse hacia la meta del Banco de México hasta el 2020, pero de fijarse los precios artificialmente como lo prometió en campaña Andrés Manuel López Obrador

La inflación que puede evolucionar por arriba de los cinco puntos a cortos plazo, ha sido afectada por incrementos más altos a los previstos en los energéticos, sobre todo la gasolina regular y el gas doméstico, gas LP, dada su incidencia significativamente alta en el indicador general de precios, pero controlarlos aumentaría la demanda y posteriormente elevaría el precio.

Cuando el estado decide intervenir a través de la fijación de precios o establecer precios de garantía y/o subsidios, que generalmente distorsionan los precios de mercado, para beneficiar a algún sector o grupo, es un hecho que la oferta de ese bien se verá afectada debido a que el incentivo para producirlo se afecta, dijo el Ceesp en su análisis semanal.

Las políticas asistencialistas sustentadas en controles de precios simplemente contribuyen a perpetuar la pobreza. La regresividad de los subsidios generalizados va en contra de cualquier beneficio de la población que más lo requiere, además de que contribuye directamente a elevar el déficit de las cuentas públicas, afirmaron

La experiencia muestra que en el caso de los subsidios a la gasolina y al diésel, tuvo un costo de 871 mil millones de pesos, y los beneficiados con este enorme gasto fiscal fueron los grupos de mayor capacidad de consumo, recordó el Centro de Estudios del Sector Privado.