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Luego de malos tiempos vienen los peores

Sábado 20 de octubre de 201/Efraín Klerigan/MXpress. –Nos esperan años terribles… Podríamos parafrasear a Octavio Paz quien comienza su ensayo “Tiempos Nublados”  con la frase: “Malos tiempos los nuestros”.

El costo de jugar con el dinero de los empresarios más poderosos del país, de grandes inversionistas internacionales, algunos que como Slim pueden deshacerse de sus activos en México en una sola jornada, va a ser muy alto y como dijo el macuspano, “ya se siente en los bolsillos”.

Golpear a la gente del dinero, pensado que al vencer al PRI también los venció a ellos, es un error, y este pleito no hará más fuerte políticamente al Presidente Electo ni incrementará su apoyo entre los mexicanos.

Andrés Manuel López parece elefante en cristalería y se juega el poder que le dio el voto que es todo lo que tiene, no tiene más, porque no tiene un grupo compacto ideológico como lo tuvo en el PRD, sino una asociación delictuosa de los residuos y fugados de los demás partidos, de derecha, centro, izquierda y quién sabe qué más.

Cómo López nunca fue un militante de la izquierda real, pues en sus tiempos de estudiantes no era militante ni de los comunistas ni de los trotskistas o de los anarquistas, sino se decidió por la cargada, por irse al PRI, desconoce que la derecha y la izquierda son las fuerzas reales, y que conservadores y progresistas, girondinos y -montañeses; liberales y realistas, persistirán y sobrevivirán a cualquier dictadura a cualquier populismo-

La derecha, los “científicos” y la “izquierda”, los anarquistas, no confluyen en el centro, sino que este se forma entre los ciudadanos que tienen intereses en ambos bandos, por eso el gobierno de Francisco Ygnacio Madero González. representó  realmente a muy pocos y no pudo parar las conspiraciones, porque el pueblo, digamos que la izquierda, no lo sostuvo ni estaba por completo a su favor.

Golpear a grupos empresariales no lo va a hacer más independiente sino más vulnerable. Los mercados de dinero no se van a debilitar con las bravatas del macuspano, pero éste sí perderá poder de acción y el apoyo del capital privado en la obra pública y la creación de empleo, como sí lo ha tenido Peña.

Peña no será “el payaso de la cachetadas”, porque las cachetadas no se las dio la gente del dinero sino las huestes de las izquierdas, alguna de las cuales vieron la opción de dejar de vivir en el error e irse con López Obrador. Al de Tepetitán le van a dar cachetadas con pesadas carteras, y el saldo lo vamos a pagar todos.

Las encuestas no arregladas muestran que sus políticas radicales no son las más populares y tanto el aeropuerto de Texcoco como tirar la Reforma Educativa, no tienen la aprobación de la mayoría y menos, de la minoría que decide.

Las encuestas reales señas que dos de cada tres prefieren que se siga el aeropuerto de Texoco y que la mayoría no apoya que se tire a la basura la reforma electoral. La gente en México es más pragmática y el polpotismo de López, pegado con una crisis económica, una caída del empleo y el no poder mejorar la inseguridad, le van a quitar su capital, los votos.

El saldo de estas malas acciones políticas, de los planes hechos a los loco, de las ocurrencias para gobernar sin fijarse en la ley o qué dicen los demás, lo vamos a sentir todos en el bolsillo y no solamente ya han salido cientos de millones de dólares de la BMV y la compra hormiga de dólares se incrementó, sino que hay un freno de la inversión y la reinversión que ya le pegó a la inflación y al empleo. Malos tiempos los nuestros.

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