MXPress

Un elefante en la cristalería

Anuncios

OPINIÓN

Miente, traiciona y roba…

Martes 30 de octubre de 201/Efraín Klerigan/MXpress. -Una tras de otra las declaraciones del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador y su próximo secretario de Comunicaciones, muestran a un político necio, que busca imponer su voluntad a como dé lugar, que no entenderá razones y para quien cualquier crítica configura al criticador como corrupto.

Pero más aún muestra que está aterrado, que se da cuenta que tiene encima a una oposición muy fuerte, a la cual si combate sería como darse otro balazo, en el otro pie y detener el progreso del país.

Tras una consulta amañada, desaseada, con urnas “embarazadas”, conteos manipulados, boletas de los contrincantes anuladas, peor que los tiempo del PRI hegemónico cuando López era dirigente en Tabasco, por obra y gracia del compadrazgo, tras esa consulta las declaraciones de López y Jiménez Espriú muestran que la etiqueta, la cordura, la conciliación, le vale madre…

Y López anda suelto en la cristalería tirando por todas partes los aparadores.  Quiere conciliar con los empresarios, pero no hace un llamado correcto, dice que los va a “apaciguar”, término que significa aplacar, contener, aquietar, amansar… Es decir, no busca conciliar sino contenerlos.

Y lo hace en un vídeo en el que se fotografía junto a un libro que se llama “¿Quién manda aquí?”, y aunque este libro pone muy mal a los populismos, a él lo que le importa es su discurso falso que incluso llegó a un grado de cinismo que supera a dictadores como Nicolás Maduro.

Cuánto escándalo, cuánta bulla, cuánto ruido por lo de la consulta sobre el aeropuerto. Es una campaña orquestada por los que se sienten afectados.

López Obrador parece olvidar qué es él quien provocó el ruido al cancelar una obra en proceso, como lo hizo en 2005, cuando luego de la represión en San Salvador Atenco, que él mismo alimento y propició, se escondió.

 Hemos dicho una y mil veces que vamos a garantizar las inversiones, los contratos, no hay nada que temer, pero esto va más allá de un negocio leal, legítimo, de cuidar las inversiones, el que se respete el Estado de Derecho. Esto tiene que ver con negocios que se proyectaron hacia el futuro.

López, además de un enorme cinismo que haría lucir como cachorro a cualquier dictador, muestra su ignorancia total en el ámbito de las inversiones, pues califica como algo malo que se proyecten hacia el futuro, lo que es obvio, pues solamente proyectos como Santa Lucía se proyectan al pasado.

Pero lo mejor es que hace otra de sus acusaciones que además no prueba y parece ignorar que la ley lo obliga a denuncia un delito cuando se entere de ello.

Cuando López dice una mentira flagrante siempre se moja los labios, deja de ver la cámara y hace como si estuviera cachando una pelota.

Ahora puedo decirlo, durante la consulta no podía yo hablar porque tenía que actuar con imparcialidad, pero en el fondo lo que estaba de por medio era quedarse con los terrenos y la construcción del Aeropuerto de Texcoco (sic) dice y luego le cambia y dice que son los predios del viejo aeropuerto.

¿Pero, cuándo vio el proyecto, donde, cómo se enteró de dicho acto de corrupción? Y lo más importante ¿Por qué no lo denunció? ¿Iba a pedir su parte y no se la dieron? En su declaración por supuesto olvida que sería el gobierno de Ciudad de México, encabezado por su partido, los que tendrían que autorizar el uso del suelo.

Pero su  octogenario y socio, Javier Jiménez Espriú, con quien desde 2004 ha intentado construir un aeropuerto en Santa Lucía, quiere mentir, quiere ponerse bravo, pero hace el ridículo con declaraciones como que si Santa Lucía tiene tantos problemas ecológicos como en NAIM o más, de todos modos lo van a construir.

Si el impacto ambiental es fuerte, igual no lo cancelaremos… Dice Jiménez y además admite que Santa Lucía que no va a ser un gran aeropuerto, harán lo que puedan.  Puede que esté para la fecha prevista, puede que no, afirma con singular desvergüenza.

Y mejor es Alfonso Romo, futuro jefe del gabinete moreno quien declaró que encabeza una comisión para “apaciguar los ánimos Una comisión de tres personas; el ingeniero Javier Jiménez Espriú, el doctor Carlos Urzúa y su servidor, para ver en detalle todas las implicaciones financieras de cambiar Texcoco por Santa Lucía.

El apaciguamiento de  contratistas, inversionistas y  financieros es para estén tranquilos, y entrar en detalle en negociaciones. Las cuales por supuesto son para invertir en un aeropuerto que el mismo López define de corto plazo y Jiménez dice que no será una gran obra.

Ir a la barra de herramientas