Gobiernos de México y Uruguay: “Sospechosos y alcahuetes”

No intervenir en la asunción ilegítima de Maduro, también es intervenir

9 de enero de 2019/Efraín Klériga/MXpress. – El presidente Andrés López Obrador enviará un representante oficial del Gobierno de México a la toma de posesión de Maduro, cuya legitimidad ha sido cuestionada por líderes de gobiernos europeos y además por el Grupo Lima, integrado por 14 países de América, lo que ha hecho que lo califiquen de “alcahuete” y “sospechoso”

Diputados de la Asamblea Nacional de Venezuela consideraron que el apoyo al gobierno irregular de Nicolás Maduro, de los presidentes de México, Andrés López Obrador, y de Uruguay, Tabaré Vázquez, los convierte en “ alcahuetes” de una dictadura y sospechosos de apoyar un narcogobierno.

Ambos mandatarios fueron los únicos entre las 16 principales economía de América que no reconocieron la autoridad de la Asamblea Nacional, el único órgano de gobierno en Venezuela que procede de elecciones transparentes, y en cambio dieron su apoyo a Maduro, cuyo periodo presidencial que inicia el jueves, proviene de elecciones irregulares.

La asistencia de una representación del gobierno de México a la toma de posesión del dictador Nicolás Maduro, no está bien vista para el Grupo Lima ni otro líderes mundiales, que se oponen a toda costa a la reelección de Nicolás Maduro, quien volverá a tomar el poder de un Venezuela sumido en la crisis económica y migratoria.

La negativa del presidente López a firmar la Declaratoria de Lima, proviene de una aplicación tendenciosa de la llamada Doctrina Estrada, además de que desconoce acuerdos internacionales de México en materia de derechos humanos, incluida la Declaración de los Derechos del Hombre de la ONU.

México es miembro de la Convención Americana de Derechos Humanos, y  recientemente ratificó la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, hechos que derivan en que de México sea un gobierno que puede ser juzgado ante instancias internacionales por violación a los derechos humanos que llegue a cometer al interior del país.

Un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México, de Leonel Pereznieto Casto, puntualiza que la cláusula única de la no intervención es una aplicación tramposa de la Doctrina Estrada.

“Durante varias décadas la interpretación parcial de la Doctrina Estrada, es decir únicamente como una tesis no intervencionista, fue utilizada para esconder intereses personales, de grupo y de partido, lo que llevó como lo hemos mencionado a consecuencias altamente nocivas”, señala Pereznieto.

“De acuerdo a la Doctrina Estrada, la política exterior de México debe conducirse con el propósito de promover la cooperación internacional en lo general, y en lo particular, atendiendo a la protección de los intereses de la Nación y a la defensa de las causas internacionales con las cuales los mexicanos nos consideramos solidarios”, añade el estudioso.

La presencia de una misión diplomática de México en la toma de posesión para el segundo periodo de Nicolás Maduro, se convierte de facto en una negativa a los tratado internacionales en materia de derechos humanos y contrapone al actual gobierno con 16 de las principales economías de América y con la Unión Europea.

En este caso, México podría ser acusado e investigado por delitos de corrupción, narcotráfico y maltrato a los derechos humanos que cometa Maduro, porque está decisión de “no intervenir” también ha sido intervenir.