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AMLO forma a México con las dictaduras por defender a Maduro

La postura de López y su revisionismo en lo interno aumentan la desconfianza de inversionistas

9 de febrero de 2019/Efraín Klériga/MXpress. – En Montevideo la alianza de Andrés López Obrador y Nicolás Maduro quedó al descubierto, y México perdió presencia entre las democracias de América y formó grupo con las dictaduras de América y Asia.

La negativa de México a tomar parte contra la dictadura chavista de Venezuela tendrá repercusiones en la imagen que tiene del país inversionistas internacionales y prende una luz amarilla sobre la viabilidad del Estado de Derecho.

Para los inversionistas internacionales ahora López es un antirreformista, un socialista que busca un estado fuerte y que en cualquier momento podría iniciar con las expropiaciones de empresas privadas.

Además de apoyar a Nicolás Maduro, el presidente López condiciona la ayuda humanitaria que es urgente y necesaria,m para evitar más muertes por falta de medicamentos y una hambruna real del pueblo venezolano.

«Si se quiere resolver lo de la ayuda humanitaria que intervenga Naciones Unidas y que sea a través de Naciones Unidas que se canalice la ayuda humanitaria sin propósitos políticos», dijo sin aclarar cuáles eran esos «proipóstitos» políticos o porqué la ayuda no es urgente,

Con el pretexto de la Doctrina Estrada y un cumplimiento a medias de los deberes constitucionales en política exterior, López y su canciller Marcelo Ebrard, perdieron la pelea en Montevideo y se quedaron apoyados por los países enlistados entre los que menos libertades otorgan a sus habitantes: Corea del Norte, China, Nicaragua, Rusia, Bolivia, entre los principales.

Ni siquiera el gobierno de izquierda de Uruguay se atrevió a cuestionar el llamado del Grupo de Contacto para Venezuela promovido por la Unión Europea, de aceptar la ayuda humanitaria y obligar a que se celebren elecciones democráticas vigiladas por representantes de varias naciones.

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La forzada neutralidad del gobierno moreno, ha provocado la sospecha de que las versiones que durante la campaña electoral de 2018, aseguraron que López recibía ayuda de Nicolás Maduro y de Rusia.

Varios analistas y observadores internacionales señalan que además de que México está anezando su futuro al del régimen chavista, esta postura retrasa la salida de Maduro y la posibilidad de un conflicto armado.

“Maduro tiende a quedarse aislado y eso podría anticipar un desenlace violentoen Venezuela”, dice a BBC Mundo María Cristina Rosas, investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Ebrard insistió en la idea de establecer un nuevo mecanismo de diálogo con la inclusión de todas las fuerzas venezolanas, la cual según la premisa obradorista, daría lugar a la pacificación en un país, donde el 90 por ciento de los habitantes quieren que se vaya Nicolás Maduro, cuya estancia en el poder está calificada de usurpación.

La excusa de López es que la Fracción X del Artículo 89 de la Constitución dice que se debe respetar la autodeterminación de los pueblos y no se debe intervenir, pero reconocer a un presidente o solicitar elecciones, no es intervenir, al menos en los términos de la Doctrina Estada,

En la conducción de tal política, el titular del Poder Ejecutivo observará los siguientes principios normativos: la autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de controversias; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y la seguridad internacionales

La idea de que un presidente que “ganó” en unas elecciones organizada por él mismo y en la que participó sólo 20 por ciento de la población, contrasta con la postura de su partido y su grupo político que en 2006 y 2012 calificaban de usurpadores a Felipe Calderón y Enrique Peña, quiene obtuvieron en trecio mayor en  elecciones legal que fueron observadas y aprobadaspor enviados de varios gobiernos de Europa y Norteamérica.

El llamado Mecanismo de Montevideo  tenía previsto que si el chavismo y la oposición aceptaban dialogar bajo este esquema, se invitarían a la titular de la Secretaría General Iberoamericana (Segib), Rebeca Grynspan, al excanciller uruguayo Enrique Iglesias y al exsecretario de Relaciones Exteriores mexicano Bernardo Sepúlveda acompañar el proceso, peor el Grupo de Contacto, incluido Uruguay, votaron por obligar a Maduro y a Guaidó a celebrar elecciones.

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