Del “catarrito” a la tormenta en vaso de agua con un granito de sal

6 de marzo de 2019/Efraín Klériga/MXpress. – Carlos Urzua no acababa de pronunciar su frase épica cuando llegó la OCDE a echarle más sal a su vaso de agua… ¿Qué parte de están quebrando al país no entenderá el señor Secretario de Hacienda?

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Si el señor secretario de Hacienda es un buen economista, también es cierto que no tiene experiencia en la cartera en la que han reventado los mejores economistas mexicanos, y que no está juzgado en efecto negativo de los recortes presupuestales, de los programas cancelados, de las obras públicas locas y los despidos de personal, que no solamente llevan a la economía a un alentamiento, sino la llevarán a un decremento.

Ayer Urzua, el único secretario de la Cuarta Transformación que parece que conoce la cartera para la que fue designado, rebatió la baja de calificación crediticia de México por Standard & Poor’s: “Esto de las agencias (calificadoras) hay que tomarlo con un granito de sal, no bajaron las calificaciones, bajaron nada más las perspectivas, eso es todo, no hay que hacer una tormenta en un vaso de agua”, dijo.

Unas horas después la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, anunció su pronóstico de que la economía mexicana crecería en un rango de 1.5 y 2.0 por ciento, lo que significó un recorte de medio punto del 2.5 por ciento expresado en noviembre.

Hace once años otro secretario de Hacienda también desoyó los señalamientos de que la economía mexicana estaba enfermando: “Antes, cuando la economía de Estados Unidos se desaceleraba, la de México también. Ahora pasa lo contrario, cuando Estados Unidos tiene neumonía, México sólo tiene un catarrito”, dijo en 2008 Agustín Carstens, pero hoy sabemos que no fue catarrito sino pulmonía cuata.

En la historia reciente de México las frases de secretarios de Hacienda para tratar de negar que la economía anda mal han resultado ser el anuncio de una catástrofe.

La locución latina cum grano salis aduce que hay que tomar con cierto escepticismo una determinada afirmación y no darla por absoluta. Pero al recalcar este martes 6 la OCDE, que el grano de sal es insuficiente y la tormenta es más grande que la que se produzca en un vaso.

Este mismo miércoles la IATA, siglas de International Air Transport Association o Asociación Internacional de Transporte Aéreo, comunicó que el proyecto aeroportuario de López Obrador, de hacer una tormenta en valle cerrado, es poco viable y que lejos de aumentar las posibilidades de tráfico aéreo las disminuyen.

En pocas palabras, lejos de mejorar la perspectiva de Ciudad de México para el transporte aéreo internacional, la disminuye. Lo que significa que el crecimiento del turismo extranjero ha encontrado una montaña de sal que impide su desarrollo.

Hace unos días en una de sus defensas no pedidas, el líder moreno de los senadores, el millonario Ricardo Monreal, -─uno de esos casos en que cambiar de partido lo hace caer siempre de pie─ recordaba que en 2008 las calificadoras de riesgo fueron cuestionadas por el gobierno de Estados Unidos por haber avalado la salud de las grandes inmobiliarias de Estados Unidos.

Lo que no dijo Monreal es que las calificadoras refinaron sus métodos de pronóstico desde entonces y que estas calificadoras trabajan con la información que los revisados les proporcionan, es decir, no inventan nada, simplemente dan una dictamen sobre los documentos y las respuestas que les dan.

Y la buena noticia es que las encuesta del Inegi sobre el optimismo de los consumidores fue positiva, la mala es que no son datos duros sino una encuesta, y que en los hechos las tiendas departamentales y las fábricas de vehículos, han hechos públicos datos, ahí sí, duros, de que las ventas van a la baja.

En pocas palabras, por más optimistas que estén los consumidores y digan que su situación económica ahora es mejor que hace un año, que están dispuestos a hacer compras de electrodomésticos, vehículos e inmuebles, pues no han comprado y como diría el mítico “don Teofilito”, ni comparan.