López un presidente de caricatura

En casi cien días de gobierno, ha quedado claro que López Obrador es un presidente lleno de prejuicios, frases hechas, datos erróneos o malinterpretados y peor comprendidos. (PanamPost)

6 de marzo de 2019/Víctor H. Becerra/ PANAMPOST. -El presidente López Obrador está a unos días de cumplir sus primeros cien días de gobierno. A las puertas de esa fecha, siempre significativa en las efemérides de cualquier gobierno, las malas noticias económicas se le siguen acumulando a su administración, junto con otras de índole política, producto de malas decisiones. Así, por ejemplo, la principal calificadora internacional de riesgo crediticio, S&P, bajó la perspectiva de calificación del país, de estable a negativa, aduciendo menores previsiones de crecimiento económico y la inviable situación de pagos de PEMEX.

Si en unos meses se concreta dicha baja crediticia del gobierno López Obrador: un presidente de caricatura

mexicano y a mediano plazo, consecuentemente, se produce la pérdida del grado de inversión del país, significará de inmediato una corrida financiera de grandes proporciones, un muy elevado costo para la deuda del gobierno mexicano y una mayor escasez de recursos, con su impacto correspondiente en el crecimiento del país y en la economía de todos los mexicanos.

La eventualidad de un escenario de este tipo probablemente no significará una crisis económica como las que el país sufrió de 1976 a 1995. México avanzó mucho en estos últimos 25 años en materia de solidez macroeconómica. Por ello, tal escenario quizá solo se refleje en un crecimiento aun más bajo (1,5%) que el de los últimos 20 años (2,6%), muy lejos de la promesa de López Obrador de alcanzar un 4% anual. La economía mexicana entraría entonces en un estado de semi-letargo, durante un lapso imprevisible de tiempo.

Una vez terminada la fiebre del “dinero gratis” vía los subsidios que está otorgando a su clientela política, López Obrador será evaluado muy seguramente por su manejo económico y su real aporte a la estabilidad económica, al crecimiento del país y a la mejora en la economía de los mexicanos. En tal sentido, el juicio social no será benigno, a diferencia de hoy, donde la opinión pública todo le festeja, cebada y enceguecida por esa idea del “dinero gratis”.

Ese festejo social interesado es un estímulo al comportamiento irresponsable del presidente, que en lugar de estar preocupado por el difícil escenario económico que se avecina y que él ayuda a construir todos los días, sigue adelante con su agenda propia: autosuficiencia energética y alimenticia, inutilizar varias reformas estructurales recientes, continuación de varios proyectos faraónicos de infraestructura, su lucha contra las “mafías del poder” (la última: la mafía del poder de las mujeres), etc.

Es su comportamiento diario, el que ha ahondado la desconfianza de empresarios e inversionistas. Así, López Obrador es un presidente de pastelazos: todos son malos, menos él. Todos son corruptos y neoliberales, menos él. Habla siempre de un pasado idílico, sólo existente en su memoria, cuando era beneficiario del sistema corrupto, populista y autoritario del viejo PRI. Promete regresar a etapas irrevocables como las del “desarrollo estabilizador” de los 1960 o de “economía mixta” de los 1970. La suya es una visión donde todo se resuelve dando subsidios, donde todo crítico es su enemigo personal y además, corrupto conservador y siempre es posible culpar a otros de los fracasos propios.

Nota completa en: https://es.panampost.com/victor-h-becerra/2019/03/04/lopez-obrador-un-presidente-de-caricatura/?fbclid=IwAR0EVgLDFYC5n6H6r_9J0viIPlea_IJRKkVU1k676VrTxKiY5xzpuE9JkRYvictorbecerra.png

 

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