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Cien días de la “izquierda desatinada” y la cuarta transformación del cuarto López

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11 de marzo de 2019/Efraín Klériga/MXpress. – Eran otros López, pero la locuacidad, excentricidad, el narcisismo, el abuso de autoridad, la táctica de dividir al país y el gusto por el centralismo y el estatismo, son iguales. También está presente la locura y el mundo de fantasía en el que vivió desde 1982 López Portillo, y habita desde siempre, López Obrador.

“La economía afortunadamente está en marcha; aún crece poco, pero no hay ni asomo de recesión como quisieran nuestros adversarios conservadores o como pronostican con mala fe sus analistas. Se van a quedar con las ganas”, dijo López en su informe de los 100 días, donde al parecer considera que la baja en la inversión, en las compras al menudeo, en las exportaciones, son puras ganas.

Algunas de las mentiras de López Obrador, como los hundimientos que iba a haber en el Aeriopuerto de Texcoco, son graves, y solamente funcionan porque su público es un púlblico desinformado que no lee ni investiga.

En el actual aeropuerto Benito Juárez hay grandes hundimientos año con año y la construcción del NAIM había hecho ingeniería para minimizarlos, mientras que en santa Lucía, que sí se construye en el lecho de un  lago seco, serán peores.

Los presidentes López se han distinguido por crear más problemas en sus gobiernos que los que resolvieron: López de Santa Anna legó un país dividido políticamente y empequeñecido geográficamente. López Mateos nos dejó a las industrias eléctrica y telefónica, convertidas en sendos monopolios. López Portillo dejó al país en la peor crisis económica de su historia y con una banca nacionalizada.

“Mientras tengamos congreso, no hay progreso”, gustaba decir Antonio López de Santa Anna, quien se quitaba con facilidad la acusación de haber vendido más de la mitad del territorio con: “¿Vender yo la mitad de México?, ¡Por Dios! cuando aprenderán los mexicanitos que si este barco se hundió no fue solo por los errores del timonel, sino por la desidia y la torpeza de los remeros”.

“La Revolución Mexicana fue la revolución perfecta, pues al rico lo hizo pobre, al pobre lo hizo pendejo, al pendejo lo hizo político, y al político lo hizo rico”: gustaba repetir en privado López Mateos, quien entre los lujos a que daba lugar su cargo, estaba el de cerrar el periférico en las madrugadas, de Reforma a Tacubaya, para poderlo recorrer con su Mercedes 300SL, deportivo que para muchos expertos es el primer súper auto que hubo.

El 27 de septiembre de 1960 López Mateos, el de la “izquierda atinada”, tomó posesión de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, denominada Mexican Light and Power Company, acto furiosamente aplaudida por el sindicalismo oficial y la prensa oficiosa que destacó las frases del discurso del presidente como si eso fuera la información relevante “¡Adelante, México es nuestro! La industria eléctrica, mata revolucionaria del pueblo”, destacó a ocho columnas El Nacional.

“Al tomar posesión la Nación mexicana de la Compañía de Luz, se consuma un largo esfuerzo desarrollado por el pueblo de México para tener en sus manos la energía eléctrica (…)”, subrayaba el discurso de López Mateos y agregó, “Y en esta ocasión en que se cumple una etapa más, podemos afirmar: México es cada día más soberano, cada día más libre, cada día más independiente, por el esfuerzo de ustedes, por el esfuerzo de todos los mexicanos”.

La liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro llevó muchos años, fue el presidente Felipe Calderón quien la liquidó 50 años después, y lo hizo con todo y sindicato. La empresa nunca se consolido como una proveedora de electricidad moderna, que trabajara con utilidades, sino fue un nido de corrupción y una empresa tecnológicamente atrasada.

Al igual que su antecesor López Portillo, López Obrador tampoco se siente autor de la tormenta pero sí el dueño del timón, también hablaba de sacar a los desposeídos de su miseria, pero en su sexto informe de gobierno tuvo que volver a pedir perdón, “a los desposeídos y marginados, a los que hace seis años les pedí un perdón que he venido arrastrando como responsabilidad personal.

Igual que López Portillo, quien veía a una clase saqueadora la cual según él habría contenido con la estatización de una banca que, en 1982 ya era nacional; el tabasqueño ve un pueblo desprovisto por culpa de una “minoría rapaz”, la cual según él podrá dominar mientras con sus fórmulas que suenan mágicas, logra llevar al pueblo al poder.

López Obrador, habla de superávits mágicos, de crecimientos prodigiosos porque según él está acabando con la corrupción. Promete mejorar la industria petrolera por decreto, no gastar más de lo que ingresa a la hacienda pública.

Igualmente, AMLO continua con su promesa ya rota de mantener el precio de los combustibles, de las gasolinas, el diésel, el gas y la luz será el mismo en términos reales en todo el año, de elevar la recaudación, pero la terca realidad lo desmiente y pone en entredicho.

Para que haya habido mayor recaudación en los dos primeros meses del año, en realidad, se contó con un incremento a las tarifas del Impuesto Sobre Producción y Servicios a la gasolina, lo que repercutió en mayor recaudación, ´pero para esos aumentos a la Magna y al Diesel, específicamente, el cuarto transformador tiene una excusa:

“La gasolina magna, el diésel y la luz han subido por la tardanza en la aplicación del mecanismo de regulación que utilizaremos, pero pronto se resolverá este asunto”, afirma.

Igual que López de Santa Anna, Obrador hace que su relato sobre la realidad se ajuste a sus dichos y, por ejemplo, para este discursos de los 100 días ya quitó a Lázaro Cárdenas como transformador y hace pensar que Hidalgo y Madero tuvieron que ver con las constituciones realizadas años después de que ellos murieron.

“A diferencia de lo ocurrido con las tres anteriores transformaciones -la Independencia, la Reforma, la Revolución-, la Cuarta Transformación no ha requerido de una nueva Constitución, pero sí de profundas reformas legales para ajustar el marco jurídico a las nuevas realidades y circunstancias”, dijo AMLO.

Fiel a sus ideas mesiánicas, López habla de la “felicidad del pueblo” como meta de gobierno y tiene empacho para mentir y calificar de prácticas democráticas las consultas “sobre el aeropuerto y más recientemente sobre el gasoducto y la termoeléctrica del estado de Morelos.

“Es importante decir que, en serio, sin retórica o demagogia, existe la determinación de mandar obedeciendo”, afirma.

Y luego habla de su mundo maravilloso en el cual el presidente Donald Trump es una bellísima persona que valora el aporte de los migrantes mexicanos a la economía de Estados Unidos: “La relación con el gobierno de los Estados Unidos de América ha sido cordial; no se usa el lenguaje acusatorio o ríspido, sino la diplomacia y la comunicación permanente”.

Al parecer olvido que el 31 de enero Trump comparó a México con Afganistán: “La crisis humanitaria que tiene lugar en nuestra frontera sur y se extiende a través de nuestro país. Aún peor que Afganistán. Mucho es causado por las drogas”, dijo el conservador que ha calificado a AMLO con “Juan Trump”, al cual considera su vasallo.

Y sus cuentas son fatales: El combate al robo de combustible nos permitirá ahorrar este año 50 mil millones de pesos”, aseguró, pero el desabasto derivado de la disminución en las compras de combustible ha ocasionado pérdidas solamente a la industria por 20 mil millones de pesos y las pérdidas a particulares, no cuantificadas, también incidirán en la recaudación fiscal.

López, quien hasta la fecha ha adjudicado en forma directa la mitad de los contratos, dice que: “Sólo en adquisiciones tenemos calculado ahorrar alrededor de 200 mil millones de pesos”, estimación muy cuestionable porque al adjudicar en forma directa no se hace una comparación de los precios de mercado, por lo cual no es posible saber si hubo un ahorro o se gastó de más.

Y abunda: “Al desterrar la corrupción evitaremos fugas por alrededor de 300 mil millones de pesos y el plan de austeridad nos permitirá liberar fondos para el desarrollo por 200 mil millones de pesos”, pero nadie sabe si los ahorros ya incluyen el monto de las demandas laborales, cientos de miles a la fecha, ni hay un parámetro para poder estimar que había “fugas” por 300 mil millones, en primer lugar, porque no hay acusaciones formales, auditorías y procesos.

Y también manda cifras a lo loco sin justipreciarlas o compararlas: “En este año, según datos del Seguro Social, se han creado 220 mil 628 nuevos empleos y la recuperación del poder adquisitivo del salario está mejorando, el consumo interno, las tiendas de autoservicio y departamentales reportan un incremento de 2.5 por ciento en las ventas de enero con respecto al mismo mes del año anterior”. Lo que no dice es que en enero de 2018 había  283 mil 915 menos que al 30 de noviembre

 

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