21 de abril de 2019/Efraín Klériga/MXpress. – El presidente Andrés López Obrador regresó de La Chingada, a donde se fue a descansar del estrés que le ocasiona andar comiendo memelas en cada pueblo, gastar horas en tomarse selfis, presenciar reuniones anodinas de seguridad a las seis de la mañana, hablar como loro con la prensa.

Regresó de La Chingada,  para ilustrarnos que la culpa de la creciente inseguridad desde que tomó posesión no es suya, sino del “cochinero” que dice encontró, pues al parecer andaba de vacaciones cuando se hizo el proceso de entrega-recepción

Regresó con sus verdades de Perogrullo:»La corrupción…. De ahí, se derivan otros problemas, la pobreza, la inseguridad y la violencia… Pero lo que más ha dañado a México ha sido la corrupción política… Esas es la causa principal de la desigualdad económica”. Claro, la corrupción polírica de antes no la de ahora.

Y luego en la única referencia que hizo a la tragedia del Viernes Santo, declaró lo mismo de siempre: “Con la Guardia Nacional vamos a serenar al país, duele mucho enterarse, enterarse de los asesinatos de Minatitlán, todo esto que se heredó de la aplicación de una política económica antipopular y entreguista, pero con la guardia vamos a cubrir todo el territorio, los ciudadanos van a estar protegidos… Nos dejaron un cochinero”, concluyp sabiamente.

En suma, su Gobierno no es responsable de la inseguridad, son los anteriores, y para decirnos eso regresó de La Chingada, donde al parecer solamente ha logrado saber datos inexactos y que su gobierno no es responsable de la inseguridad, sino que es el anterior.

Tras descansar junto a la trovadora de sus días, López regresó, al parecer sin información ni noticias de una masacre ocurrida a menos de 300 kilómetros de dónde descasaba, y con la única información de que “Pepe El Toro es inocente”, los gachos son los anteriores que, para qué se fueron del gobierno si al parecer, para López, aún son los que aún mandan y manejan el País.

Tras cuatro meses sin gobernar, de hacer campaña partidista en mítines morenos pagados por la presidencia o por los gobiernos a cuyos titulares se dio el lujo de meter en medio de rechiflas de gente de su partido, en a cada acto, pues es la gente de la Presidencia la que decide el acceso a esas tertulias.

Cansado de meses de convertir sus amigos en funcionarios, contratistas, prestadores de servicios al Gobierno e incluso, de convertir a algunos de ellos, como José María Riobóo, en orgullo de sus nepotismo.

Tras cuatro meses de usar el presupuesto federal para retribuir a sus electores y asegurar su voto en las próximas elecciones estatales y más aún en la federal de 2021; tras cuatro meses de sembrar la indefinición jurídica, quebrantar y debilitar el Estado de Derecho; de pensar que la CNTE y Elba Esther son la educación y la opinión pública del país.

Tras cuatro meses de insultar a sus críticos, a los ciudadanos inconformes, a todos los que mete en un mismo cajón, porque su maniqueísmo de evangélico solamente le da para pensar que él y quienes están de sus lados son enviados del Señor y que sus críticos, todos, hasta los comunistas y totskista, las feministas y los siempre antioficialistas, no son sino torvos fascistas.

Tras 125 días de vituperar a la prensa crítica, de intentar manipular con datos falso, de haber iniciado solamente una averiguación previa por lavado de dinero, pero no contra narcotraficantes, ni contra líderes sindicales, sino contra la productora del documental que lo enlisto en lo que es: Uno de los dictadores populistas de América

Y por eso, cansado de incrementar la deuda pública total a un promedio de mil 200 millones de pesos diarios, de poner a Pemex al borde del colapso; cansado de quebrar todas las predicciones de crecimiento que daban hasta el 2.5 del PIB y llevarla a menos de un punto porcentual, se fue a descansar a La Chingada.

Un ranchito modesto que, según él costó como 600 mil pesos y que dentro tiene inmuebles, bardas, jardines praderas, telefonía, Internet, vigilancia y que para ello ha utilizado más de 10 millones de pesos de fondos públicos.