Ir a la barra de herramientas
Importante

Mantener a flote aeropuertos de AMLO costaría 900 Mdp anuales

  • Construir las pistas requerirá de mayor cimentación que el NAIM
  • El AICMX cono Santa Lucía tendrán hundimientos que requeirán un caro mantenimiento

24 de abril de 2019/Efraín Klériga/MXpress. – El mantenimiento de las pistas y edificios para mantener “a flote” el sistema aeroportuario “López Obrador”, requerirá de un inversión de unos 900 millones de pesos anuales, debido a que tanto Santa Lucía como el actual aeropuerto “Benito Juárez” de Ciudad de México, presentan hundimientos superiores a los que tendría el NAIM.

El sistema de aeropuertos que pretende la Cuarta Transformación sólo podrá construir una sola pista operable por aviones comerciales en Santa Lucía, cuyo costo total considerando la inversión sepultada en el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) las indemnizaciones a los contratistas y el costo mismo de la nueva terminal, superará los 250 mil millones de pesos.

Ayer, el periódico El Economista publicó que el diseño de José María Riobóo (Cuya defensa del pan de López Obrador fue premiada nombrando Ministra de la Suprema Corte a su esposa) no tomó en cuenta la orografía, especialmente el Cerro Paula, ubicado, una montaña a nueve kilómetros de la pista y 364 metros más alta que la pista.

Un artículo de Héctor de Mauleón del 12 de noviembre de 2015, dice que la propuesta de construir un aeropuerto civil en Santa Lucía fue planteada en 1995 y desechada por inviable por el entonces comandante de la Base Aérea Militar número 1, Arturo Villasana Castillo.

«El subsuelo en que se encuentra ubicada la BAM No. 1 es de tipo arcilloso expansivo por haber sido en el pasado un lago, lo cual ha provocado hundimientos en las pistas y carretera de acceso», afirma el reporte del general Villasana, citado por De Mauleón.

El reporte citado por de Mauleón hace más de tres años y que corresponde a 1995, ya hablaba de la orografía circundante, y no sólo del Cerro Paula, como peligro un para aviones subsónicos.

«Existe una prominencia orográfica de 200 pies (61 metros) en la cabecera de la Pista 22, la cual provocó que se recorriera el umbral de la misma, por el riesgo que representa una elevación para las aeronaves que aterrizan en ese sentido», puntualiza el informe.

Tanto la Terminal I como la Terminal II del Aeropuerto Benito Juárez se hunden unos 30 centímetros por año desde su construcción, por fallas en la cimentación, el terreno fangoso en el que fue erigido, y además, el hundimiento de los edificios y los slots para los aviones es disparejo, lo que ocasiona un gasto anual en mantenimiento de 460 millones de pesos

El NAIM se construía en suelos salinos que comenzaron a ser desecados hace más de medio siglo por la explotación de salmueras alcalinas compuestas de carbonato de sodio y de cloruro de sodio, por lo que fue la paraestatal Sosa Texcoco.

En el vaso del Lago de Texcoco, especialmente en la parte donde estaba el NAIM, existió un manto de aguas saladas que contienen sales alcalinas, mientras que el vaso del lago Xaltocan, donde se asienta la Base Aérea de Santa Lucía, era agua dulce y el último vaso en los terrenos se desecó apenas hacia 1999.

Los hundimientos que tendrá el nuevo aeropuerto, incluso aunque se haga una cimentación sobre la base de pilotes de control como en el NAIM, va ser similar o superior a la que presenta el Aeropuerto Benito Juárez, y por lo tanto el costo de mantenimiento será similar: De 350 millones a 460 millones de pesos por año.

El NAIM también tenía estimados hundimientos y un costo de mantenimiento de unos 350 millones de pesos al año, pero para un aeropuerto que podría operar dos pistas al mismo tiempo, mientras que entre las dos terminales del sistema de López Obrador, sólo puede operar una pista y un aeropuerto a la vez.

A %d blogueros les gusta esto: