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Importante

Condena López inversiones por 10,000 Mdd en el Istmo

  • Con esta decisión México se da otro balazo en el pie.
  • Rehúye a inversiones comprometidas, para imponer un proyecto muerto

26 de abril de 2019/Efraín Klériga/MXpress. – La desaparición de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) muestran que al presidente Andrés López Obrador no le interesa combatir la pobreza ni crear empleo, sino imponer sus propios proyectos, aunque sean malos y caros, y pinten para ser “elefantes blancos”.

López anunció el jueves la desaparición de las ZEE, porque según él, en menos de un año que duraron “Eran supuestamente para ayudar, pero nunca hicieron nada por ayudar. Hicieron negocios, compraron terrenos y derrocharon recursos no se benefició en nada”, anunció en entrevista con El Economista.

Hace poco más de cinco meses, el 12 de noviembre de 2018, el representante del gobierno electo, Rafael Marín Mollinedo, afirmó “abrazamos este proyecto” que permitirá cambiar la región del Istmo. Declaró durante un evento en que tres empresas ancla comprometían una inversión de 685 millones de dólares que impactarán en la creación de más de tres mil 200 empleos, aunque luego del mutismo del nuevo presidente, frenaron la inversión.

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López considera que su proyecto para desarrollar el Istmo con un ferrocarril, que ya existe y la ampliación de una carretera, que es la que más asaltos de transportistas tiene en el país, y un ferrocarril “Maya”, que perderá meses entre demanda, traerá crecimiento a los estados más pobres del país y sustituirá un proyecto que tenía inversiones comprometidas para Lázaro Cárdenas Michoacán; Puerto Progreso, Yucatán;  Coatzacoalcos, Veracruz;  y puertos de Tabasco y Campeche.

Su horror a los empresarios lo llevó a cancelar la mayor obra de infraestructura en México desde que Porfirio Díaz construyó el ferrocarril mexicano: El Nuevo Aeropuerto Internacional de México, que se veía como una central aérea troncal que traería miles de vuelos hacia México sólo para interconectar con otras partes de América; es obvio que esos vuelo nunca contemplarán a Santa Lucía.

Ahora para imponer su proyecto de construir un ferrocarril transístmico, que ya existe, y ampliar una carretera que es la que más asaltos de cargueros y turistas tiene en el país, y construir una ruta de carga del Golfo al Pacífico, lejos de los centros industriales del país, desaparece el proyecto de la ZEE y crea más desconfianza en los inversionistas extranjeros.

Pero no solamente se trata de cancelar un proyecto del gobierno anterior, sino de que esta cancelación hará que se esfumen unos 10 mil millones de dólares en inversiones ya comprometidas, sí, pero con las reglas de una ZEE.

Se denomina zona económica especial a una región geográfica donde se otorgan exenciones fiscales muy atractivas a cambio de invertir en la región y desarrollar el libre comercio, desregulando los tramites para abrir, operar y mantener una  empresa.

En el caso de México, se trataba de una “Ventanilla Única (que era) necesaria para simplificar y agilizar los trámites y regulaciones de las empresas tanto en la ZEE como en el Área de Influencia”, afirmaba el programa y se aseguraba que: “Existen aproximadamente 150 mil regulaciones, seis mil 165 trámites federales, hasta mil trámites estatales y 350 municipales”.

Las ZEE garantizaban la exensión de hasta el 100 por ciento del Impuesto Sobre la Renta en los primeros 10 años de la inversión y 50 por ciento en los siguientes cinco años, bomnificaciones fiscvales del 25 por ciento en los gastos de entrenamiento y 7.5 por ciento de descuento en los derechos de explotación de predios federales.

El 19 de septiembre de 2018, el Diario Oficial de la Federación publicó el “Acuerdo por el que se reforman los Lineamientos para el Otorgamiento de Permisos, Asignaciones y Autorizaciones en Materia de Zonas Económicas Especiales”, por lo que el gobierno de López lo único que tenía que hacer era respetar el Estado de Derechos y mantener esas condiciones y vigilar las inversiones.

La decisión del presidente López de dar marcha atrás en este proyecto, es un golpe decisivo para el empleo formal en las entidades del país que menos empleo formal tienen, que menos impuestos generan per cápita y cuyo ingreso por persona promedio es del nivel de Belice, Angola o apenas superior al de Guatema u Honduras.

Oaxaca tiene apenas un 18.8 por ciento de empleo formal o una informalidad del 81.2 por ciento, Guerrero el 80 por ciento de informalidad; Chiapas el 78 por ciento; Michoacán el 68, Veracruz el 67 y Tabasco el 60 por ciento de informalidad.

Un alto índice de informalidad significa que la mayor parte de los jefes de familia no tiene seguridad sociales ni para él ni para su familia, no tiene ahorro para el retiro, opción para adquirir una vivienda o financiamiento para adquirir electrodomésticos.

Al renunciar a las ZEE, López Obrador tiene ahora el deber de crear cientos de miles empleos con presupuestos federales, en las ciudades y estados que ya no tendrán exenciones fiscales, ya no serán tan atractivos a la inversión, pero seguirán siendo los estados más pobres de la Nación.

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