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“Plan sexenal”, doctrina obradorista llena de falsedades y falta de paradígmas

1 de mayo de 2019/Efraín Klériga/MXpress. – Un fantasma recorre México, es el fantasma de la pobreza, las expropiaciones, la estatización  de la economía y la Cuarta Transformación  o el socialismos del siglo XXI a lo macuspano, que además intenta reinventar la historia nacional:

Para este socialismo es importante que el sector energético se convierta no en una fuente de riqueza, no en una fuente de bienestar sino en la rectorái del Estado por medio de dos empresas: “Un propósito de importancia estratégica para la presente administración es el rescate de Pemex y la CFE para que vuelvan a operar como palancas del desarrollo nacional”.

El Plan Nacional de Desarrollo que el presidente Andrés López Obrador “aventó” a la Cámara de Diputados 30 minutos de que venciera el plazo legal de cinco meses para presentarlo, es un documento de adoctrinamiento político, altera la historia, muestra desconocimiento de la economía y carece de una definición conceptual y de metas reales y claras.

“En la penúltima década del siglo pasado tuvo lugar un brusco viraje que implicó pasar del desarrollo estabilizador al desarrollo privatizador”, dice equivocadamente el PND de López, pues fue Luis Echeverría en 1970 quien abandonó el desarrollo estabilizados por un “desarrollo estatizador” pro-socialista y de ocurrencias presidenciales.

Habla de «una estrategia de creación masiva de empleos productivos, permanentes y bien remunerados», pero de quesea el gobierno el creador de estos:

«El sector público fomentará la creación de empleos mediante programas sectoriales, proyectos regionales y obras de infraestructura», señalan.

Lo único que deja claro el PND es que López intenta regresar al estado obeso que rige la economía mediante la intervención del estado en la producción de bienes y servicios, “generador de políticas públicas coherentes” y se señala al dinero público como el motor de la economía y generador del empleo.

“Para edificar el bienestar de las mayorías se requería de una fuerte presencia del sector público en la economía, de enérgicas políticas recaudatorias y de una intervención estatal que moderara las enormes desigualdades sociales en las que desemboca de manera inevitable una economía de mercado sin control alguno”, dice el PND.

El documento muestra no solamente la figura de López como un político de ocurrencia, ignorante de la economía, del marco legal, dado a modificar la historia y la realidad, y deseoso de regir sobre vidas y haciendas de todos los mexicanos.

El Desarrollo Estabilizador fue definido por Carlos Tello como “la evolución de la economía nacional en los quince años que van de 1954 (año en que se lleva a cabo la devaluación del peso monetario frente al dólar estadounidense y que permitió la estabilidad cambiaria por más de 20 años) a 1970”.

El documento presentado por el presidente no parece un plan de desarrollo sino una de sus novelas que intentan ser ensayos políticos, y en el cual trata de ocultar el grave fracaso del estatismo de los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo, los cuales fueron calificados como Docena Trágica, en una comedia política de Chucho Salinas, “Agarren a López por pillo”.

La línea económica del echeverriismo comenzó con hacer paraestatal cualquier empresa que quebrara (Para preservar el empleo, se decía) y eso convirtió en empresas con presupuesto públicos, refresqueras, acereras obsoletas, hoteles y hasta fideicomisos para hacer películas que nunca se filmaron.

El documento carece de objetividad, propuestas, definiciones y programas y en cambio es un discurso de campaña con afirmación sin base como: “las privatizaciones perversas de la era neoliberal consistían en vender a precios de remate los bienes públicos; si los nuevos propietarios los administraban mal, el Estado los recompraba a precios desmesurados, los saneaba y los volvía a vender a los privados por menos de su valor real”.

Evidente estas afirmaciones no vienen acompañadas en el PND de desarrollo de las pruebas pertinentes, porque estas no existen: Empresas como Ferrocarriles Mexicanos, Altos Hornos de México y Telmex, no solamente no eran productivas sino que perdían o constituían cuellos de botellas.

Antes de la privatización de Telmex, la fila para adquirir una línea era de seis meses, el servicio era en términos reales mucho más caro que hoy y las centrales tenían equipos obsoletos

Y aunque López no es un político de definiciones sino de ocurrencias y chascarrillos, este plan muestra que intenta regresar a ese estatismo que tanto le costó a la Nación, pues muchos perdieron sus empleos, sus empresas, sus bienes e incluso la vida y fue el inició del México con altos niveles de delincuencia.

López Obrador olvida o quiere olvidar que los 12 años de gobierno prosocialistas de Echeverría Álvarez y José López Portillo la deuda pública externa e interna creció a los niveles reales más grandes de la historia, y México quedó sumido en una crisis económica que se ha enfrentado, con una deuda publica tan grande que no había dinero para pagarla.

En 1970 Echeverría encontró una tasa de inflación anual de 4.69 por ciento, para 1982 la tasa fue del 98.85 por ciento. En 1970 la deuda externa era de 7 mil 97 millones de dólares y representaba el 19.97 por ciento del producto interno bruto, para 1982 había crecido a 86 mil 275 MDD y superaba al PIB, pues significaba el 134 por ciento del producto interno bruto.

Esa realidad obligó a Miguel de la Madrid a suplicar la clemencia del Fondo Monetario Internacional el cual para prestarle dinero para pagar el servicio de deuda y ayudarlo a reprogramarla, le exigió adelgazar al gobierno obeso que tenía literalmente miles de paraestatales colgadas al presupuesto público y un aparato productivo inmóvil, mientras los precios internacionales del crudo de petróleo caían a los niveles más bajos.

MAL Y DE MALAS

El Plan Nacional de Desarrollo que no es un plan sino un discurso político donde da algunas definiciones pero no marca directrices, dedica un solo párrafo al desarrollo sostenible y dos a lo que podía ser su política para atraer inversión, y en el campo energético no se habla de fomentarla sino de investigarla:

“El gobierno federal respetará los contratos suscritos por administraciones anteriores, salvo que se comprobara que fueron obtenidos mediante prácticas corruptas, en cuyo caso se denunciarán ante las instancias correspondientes.

“Se alentará la inversión privada, tanto la nacional como la extranjera, y se establecerá un marco de certeza jurídica, honestidad, transparencia y reglas claras.”

El mamotreto destina más páginas a definir programas sociales, pero no define los porqués se decide por los pagos en efectivo, cuál es la filosofía de esa política social ni cuál es la meta que se pretende alcanzar con estos programas.

El PND comete errores como comparar a mercado con Estado y “rectoría del Estado” con intervención del gobierno en el proceso económico: “El Estado recuperará su fortaleza como garante de la soberanía, la estabilidad y el estado de derecho, como árbitro de los conflictos, como generador de políticas públicas coherentes y como articulador de los propósitos nacionales”.}

El Plan de López, define eñl paradigma de su política social como: “En última instancia, la lucha contra la corrupción y la frivolidad, la construcción de la paz y la seguridad, los proyectos regionales y los programas sectoriales que opera el Ejecutivo Federal están orientados a ese propósito sexenal.

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