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Maduro golpea con todo a la Asamablea Nacional

El excandidato a la presidencia, Henrique Capriles, denuncia el acoso y el aumento de las detenciones ilegales contra diputados de la Asamblea Nacional,  pues asegura que el usurpador le tiene miedo a cualquier elemento que represente legitimidad,  apoyo del voto popular  y el poder de la democracia.

16 de mayo de 2019/Blog de Henrique Capriles. – Un nuevo zarpazo el régimen de Nicolás Maduro, a través de su poder judicial fue tras cuatro diputados Carlos Paparoni, Miguel Pizarro, Franco Casella -este ya asilado en la residencia del embajador de México- y Winston Flores, todos señalados bajo los cargos de supuesta traición a la patria, conspiración, instigación a la insurrección, rebelión civil, concierto para delinquir, usurpación de funciones, instigación pública a la desobediencia de las leyes y el odio continuado.

Ellos se suman a los 10 diputados a los que se les allanó la inmunidad el 7 de mayo. Los parlamentarios afectados son: el presidente encargado reconocido por 55 países, Juan Guaidó; el expresidente del Parlamento, Henry Ramos Allup; el ex presidente de la comisión de política exterior y negociador en República Dominicana, Luis Florido -quien se marchó a Colombia- y los diputados Simón Calzadilla, Juan Andrés Mejía, Sergio Vergara, Freddy Superlano, todos en la clandestinidad, y Mariela Magallanes, Américo De Grazia y Richard Blanco, estos últimos tres están asilados en las embajadas de Italia los dos primeros y de Argentina el último.

La medida sigue a la detención de Edgar Zambrano, primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, quien fue secuestrado el 8 de mayo por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional mientras se encontraba en su camioneta luego de participar en una reunión entre parlamentarios en la sede de Acción Democrática, ubicada en la urbanización La Florida de Caracas.

Posteriormente Zambrano fue llevado al Helicoide y hoy integra la lista de 32 diputados opositores al régimen que han sido eliminados de una forma u otra de su cargo de representación popular ante la Asamblea Nacional, de acuerdo con los registros del mismo organismo.

Ya con la aplastante derrota en el proceso del 6 de diciembre de 2015 el chavismo se movilizó para sacar de contienda a los diputados opositores.

El primer retroceso ocurrió con los tres diputados de Amazonas cuya proclamación fue anulada por la sala electoral del Tribunal Supremo de Justicia –afín del régimen-. Norma Guarulla, Julio Igarza y Romel Guzamana no pudieron representar a su estado en el Legislativo y el chavismo nunca permitió un método alterno para que ocuparan su curul, ni permitió una nueva realización de elecciones.

Tres legisladores Gilberto Sojo, Renzo Prieto (quien fue encarcelado y torturado) y Rosmit Mantilla (exiliado en Colombia) tienen medidas cautelares en su contra.

El diputado Juan Requesens está detenido, tras ser secuestrado de su casa, y Gilber Caro es sujeto de una desaparición forzosa desde hace más de una semana.

A otros 9 diputados se les “allanó” la inmunidad parlamentaria, según sentencias y resoluciones aprobadas por los cuestionados Tribunal Supremo de Justicia y Asamblea Nacional Constituyente. Ambas instituciones carecen de facultades para allanar el fuero parlamentario, pues según la Constitución de la República solo la misma Asamblea Nacional puedo hacerlo.

Además, se intentó despojar de su inmunidad parlamentaria y detener al expresidente de la Asamblea Nacional Julio Borges, al diputado Germán Ferrer, esposo de la exfiscal Luisa Ortega Díaz y al exvicepresidente del Parlamento Freddy Guevara. En la actualidad los dos primeros están en el exilio, mientras que Guevara acaba de cumplir un año y seis meses como asilado en la embajada de Chile.

Otros diputados que sufrieron allanamientos y agresiones judiciales fueron José Manuel Olivares; Gaby Arellano; Ismael García; Adriana D’Elia; Adriana Pichardo y Tomas Guanipa.

Además de estas agresiones personales se cuentan al menos cuatro ataques contra el Parlamento y sus diputados ocurridos el 5 de marzo de 2016, y el 23 de octubre del mismo año, el 27 de junio de 2017 cuando los colectivos, bandas armadas del chavismo, atacaron a periodistas y trabajadores dentro de la sede del Parlamento y el más grave ocurrido el 5 de julio de 2017 cuando grupos paramilitares armados por el régimen golpearon salvajemente a los diputados Américo De Grazia y Armando Armas, entre otros.

Esta nueva arremetida de persecución y hostigamiento contra los diputados del único poder legítimo y constitucional en Venezuela llega justo después de que el régimen tuvo que acusar un golpe certero: la visible fractura y división que hay en la Fuerza Armada.

Por eso, en una maniobra que pretende simular una cohesión que no existe, activan una operación cruel y persecutoria contra nuestros diputados, pretendiendo que la opinión pública se coma el cuento de que el madurismo está unido.

Así mismo, después de tener a las tropas en el abandono y convertir a nuestros soldados en víctimas de extorsiones y de la miseria que viven sus familias, de repente voceros de la cúpula se muestran, de manera patética, trotando con unos, almorzando con otros, haciendo prácticas militares.

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