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Con alto impacto ambiental y sin viabilidad financiera inicia Dos Bocas

Una refinería que no tendrá suficiente crudo, que será terminada cuando la gasolina sea un insumo a la baja, pero que pegara duramente a las finanzas nacionales y al medio ambiente, anque dejará enormes utilidades a muchos tabasqueños

2 de junio de 2019/Efraín Klériga/MXpress. – El gobierno de Andrés Manuel López Obrador será recordado por haber cometido los mayores pecados económicos y ambientales en la historia del país: Cancelar un aeropuerto con alta viabilidad, aumentar las emisiones de carbón en la generación de electricidad, frenar el desarrollo de las energía limpias y construir una refinería que no hace falta.

Este domingo, fecha del inicio de la construcción, la obra no cuenta ni con proyecto ejecutivo, ni con proyecto de impacto ambiental, ni con viabilidad financiera y al parecer es uno de esos actos autoritarios y en contra del Estado de Derecho a los que López Obrador nos tiene acostumbrados.

El director de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente, Luis Vera Morales,  niega que exista ya una manifestación de impacto ambiental aprobada y que por lo tanto exista un permiso para construir la refinería.

Según las cuentas del presidente la meta para 2024 será alcanzar una producción de dos millones 400 mil barriles de petróleo y “la elaboración de los combustibles que necesitan los mexicanos para abastecer el consumo interno”.

dosbocascaja

Dos Bocas, según la Secretaría de Energía tendría capacidad para procesar 340  mil barriles de petróleo producirá 170 mil barriles diarios de gasolinas y 120 barriles por día (bpd) de crudo de diésel y estiman una inversión de ocho mil millones de dólares y una construcción en tres años, administrada por técnicos de Pemex sin experiencia en construir refinerías.

Pero también según sus cuentas este año vamos a superar el dos por ciento del crecimiento y los pronósticos más halagüeños se quedan en 1.8 y el promedio de todos los que han hecho instituciones privadas, organismos multinacionales y el propio Banco de México, promedia 1.0 a 1.2.

El plan de energía de López Obrador está situado en los años 80 del siglo pasado, cuando una petrolizada economía mexicana cayó en bancarrota, y provocará más problemas económico y ambientales, que los que resuelva en cuanto a abasto de energía.

En 2030, cuando comience a bajar en forma acelerada el consumo mundial de hidrocarburos, la refinería Dos Bocas, que apenas tendrá uno o dos años de haberse terminado (Si se termina alguna vez) y la deuda que habrá generado rondará el 220 a 450 por ciento la inversión planeada, pero la planta estará parada por falta de petróleo para refinar y el consumo de gasolina en México habrá disminuido.

Para 2030 los vehículos eléctricos serán tan baratos como los de gasolina, habrá estaciones de carga con celdas solares en muchas partes;  del 25 al 30 por ciento del parque vehicular en los países desarrollados será eléctrico o de hidrógeno y en México el crudo ligero se habrá terminado.

Pronto sabremos si fue por necedad o por corrupción que el presidente López desoyó las advertencias del ex director del Instituto Mexicano del Petróleo, de las empresas a las que intentó darle el proyecto y de prácticamente todas las publicaciones especializadas del mundo del petróleo, respecto a que se trata de una obra inviable y anacrónica.

Además de poderle dar contrato a amigos y correligionarios de muchos años, la construcción de la refinería no parece tener beneficio alguno, su costó se deberá ir a más de 16 mil millones de dólares y la mayor de las apuestas en el mundo del petróleo es que nunca será concluida pues excederá el final del sexenio.

Claramente la secretaria de Energía, Rocío Nahle, una mujer acusada de corrupción desde antes de ser nombrada titular de la Secretaría de Energía, ha formado un grupo de contratistas, los mismos con los que realiza sus comilonas y los mismos que le dieron el lujoso penthouse que habita en Villahermosa.

El primer contrato para la Refinería Dos Bocas fue obtenido por adjudicación directa por una empresa propiedad de viejos amigos del presidente Andrés López Obrador: Manuel Santandreu Hernández y el gobernador Adán Augusto López.

La empresa que obtuvo el contrato que vale cinco mil millones de pesos, Grupo Huerta Madre, fue fundada ocho días antes de la adjudicación y tiene como principal propietario a Santandreu Hernández, amigo del Secretario de Turismo, Miguel Torruco Márquez y de gobernador de Tabasco.

Pero para producirlos será necesario que se incremente al doble la producción de crudo ligero o que se siga importando para poder producir gasolina con utilidades

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