Vamos mal y falta lo peor

17 de junio de 2019/Efraín Klériga/MXpress. – Las respuestas que da la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador a las propuestas de los sectores que intentan consensuar con él a cambio de apoyarlo, son siempre contradictorias. No puede sorprender que los resultados de crecimiento económico sean negativos, que las cifras de inseguridad vayan en aumento y que la salud y la educación pases por sus peores momentos.

La respuesta de la Cuarta Transformación a las propuestas que le han hecho los inversionistas ha sido cancelar la posibilidad de invertir en las áreas más rentables. Habla de atacar las causas de la violencia y en respuesta, recortar el gasto en seguridad, salud, infraestructura social, desarrollo científico, promoción al deporte, lo que parece descabellado.

El gasto público y las decisiones políticas hasta hoy, tienen la intención de crear una fuerza electoral leal a la Cuarta Generación, similar a la que nutrió al chavismo hasta que la debacle económica les impidió seguir, y se gastan enormes recursos en el adoctrinamiento y la compra de lealtad.

La Reforma Educativa de López, es en realidad una contrarreforma que le otorga la potestad sobre la educación a las fuerzas gremiales que han destruido la calidad educativa, su desarrollo y funcionalidad, debido a que se dedican a fortalecer camarillas que lucran con los cargos públicos y gremiales, presupuestos educativos y con los espacios laborales, como si fueran propios.

Hace unos días se reunió con el Consejo Coordinador Empresarial, cuyo apoyo convocó el mismo López, y tras parecer estar de acuerdo con la propuesta que se le hizo de invertir unos 612 millones de pesos, 2.5 puntos porcentuales más del PIB para llegar al 17.5 por ciento que alcanzó en 2018, fue la de anunciar la cancelación de las inversiones privadas en Petróleos Mexicanos, empresa que vive su peor momento desde 1982.

Todo indica que el presidente de México no entiende la relación clara entre recortes presupuestales y cancelación de inversiones, con los malos resultados económicos que arroja día con día la economía mexicana, y por ello, lejos de hacer ajustes a sus fallidas políticas, las ha recargado y sigue desviando gasto de sectores prioritarios hacia sus planes fallidos y cancelando espacios a la inversión privada.

El gasto público en México ya era poco eficiente, además de la corrupción cuyo impacto real es casi imposible calcular, pero esas malas prácticas junto con los derroches ocasionados por ineficacia del propio gasto podrían repercutir hasta 4.4 por ciento del PIB y si se une a la inseguridad, a las carencias educativas y en la inversión al riesgo empresarial, México tira por la borda cada año al menos la posibilidad de tres a cuatro puntos de crecimiento.

Pero las políticas de la 4T, lejos de hacer más eficiente a la administración pública, la han hecho más deficiente. Los programas sociales pasaron del corte socialista y paternalista que tenían, a una modalidad totalmente neoliberal de otorgar dinero a los sectores.

La intención de fomentar el apoyo de los grupos que van a tener el voto mayoritario en 2021 y 2024, es clara, tan claro como que el resultado en el combate a la pobreza no va a ser eficiente.

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Por tanto, dar dinero en efectivo convierte a la pobreza en una cuestión de caja que rompe la relación de este problema que es multifacético y diverso, peor al parece López piensa que los problemas del país se resuelven con que él de alguna solución.

No es igual el tipo de pobreza de grupos indígenas de la Selva Lacandona, con la de los grupos de emigrantes del sur que llegan a los núcleos urbanos del centro y de la frontera en busca de una mejor vida. Tampoco es igual la pobreza en los hogares de adultos mayores y la que pasan hogares liderados por una mujer que fue madre adolescente y tienen poco preparación para el trabajo. Y hay más variantes.

En cuanto a la inversión, si se cierra el sector energético, luego de que ya se había abierto, es una mala señala a la inversión. La cancelación de obras y el cierre de clínicas tampoco van a mejorar el gasto público.

En suma, lo que hay que esperar son peores resultados, derivados de la pésima planeación, de menor inversión privada y un peor ejercicio del gasto público, y el impacto que tendrá el plan migratorio presupuestal y en la seguridad pública,  en el combate a la pobreza, en el empleo, que tendrá el plan migratorio López Ebrard, va a ser devastador.

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