También los inversionistas en energía evaden el México de la 4T

5 de julio de 2019/Efraín Klériga/MXpress. – En menos de un año México pasó de ser el país más atractivo para invertir en energía en América Latina a ser uno donde se recomienda tener cautela en las inversiones.

La calificadora Moody´s Investors Service es una de las agencias que ha advertido que en México prevalece la incertidumbre en torno a su entorno regulatorio y donde podrían no respetarse contratos ya firmados.

Para la energía eólica las condiciones en el Istmo de Tehuantepec y en las planicies de Tamaulipas se ubican entre las mejores en el continente, además que el consumo de electricidad había estado garantizado por el crecimiento y su posibilidad de venta, por la autoridad regulatoria.

Para 2019 la industria petrolera y de gas tiene buenas perspectivas en América Latina, con excepción de México, en donde prevalece la incertidumbre en torno a su entorno regulatorio, consideró este martes la calificadora Moody´s Investors Service.

Moody’s señala que las expectativas para invertir en energía fósil en Brasil, Colombia y Argentina, son estables y positiva, en un entorno que favorecerá los volúmenes de venta y las inversiones del sector en la mayor parte de la región.

“El entorno económico y regulatorio respaldará los resultados operativos en América Latina, pese a las diferencias entre las compañías petroleras nacionales, principalmente estatales, y los países en los que operan”, señala Moody´s

El pasado 10 de junio México fue reclasificado por la consultora EY, del lugar 13 al 19 entre, los 40 mejores destinos para la inversión en energías renovables que realiza.

Para la empresa Enel Green Power, México sigue siendo interesante para invertir en energías renovables, a pesar de las críticas del nuevo gobierno y su empresa estatal, Comisión Federal de Electricidad, porque los requerimientos de electricidad van en aumento y las condiciones para energía eólica y solar son óptimas.

En los últimos días de noviembre pasado, finales del gobierno de Enrique Peña Nieto, todavía México estaba considerado aún entre los diez países con mayor inversión en energías limpias en todo el planeta y en materia de eficiencia energética y se había consolidado como líder de América Latina.

Ocho meses después, la situación es distinta y son pocas las empresas que han decidido nuevas inversiones en energía limpia, debido a las nuevas políticas de la Comisión Federal de Electricidad, para la cual la energía limpia no sirve, ni es más barata.

“Se hace toda una campaña de que las energías limpias son las más baratas y es mentira”, declaró el pasado 28 de marzo el director general de la empresa estatal de electricidad, Manuel Bartlett.

En la lógica del abogado Bartlett, quien nunca había ocupado una cartera en el sector energético, “el sistema eléctrico no puede suspenderse cuando deje de haber aire”.

Las mentiras de Bartlett en cuando a tarifas y horarios picos de energía, además del pleito para intentar no pagarle parte del contratos a las empresas que han construido dos gaseoductos, han ocasionado que prácticamente todas las nuevas inversiones en energía en México, esté detenidas.

aseguró el Secretario de Energía, Licenciado Pedro Joaquín Coldwell, en la sesión ordinaria del Consejo Consultivo para la Transición Energética (CCTE), donde se presentó el informe de avances de energías limpias al primer semestre de 2018 que, de acuerdo con los datos disponibles, alcanzó el 24.12 por ciento de generación de energía eléctrica con fuentes limpias.

De acuerdo con estimaciones de la calificadora, el flujo operativo de las empresas involucradas en la industria de petróleo y gas en América Latina podría crecer en un 9% en el 2020, apoyado en precios relativamente fijos, una producción estable y eficiencias operativas.

Moody´s consideró que el caso de México, tiene un entorno operativo negativo debido a la incertidumbre que rodea su regulación y a la débil posición de liquidez de la estatal Petróleos Mexicanos, cuya única perspectiva es que pueda incrementar sustancialmente sus gastos de capital en exploración y producción, según lo previsto.

 

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