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Opinión

Me canso, ganso, ya reventó la crisis sexenal

Recesión, la palabra que no quiere escuchar López, es la menos grave de toda los términos que muestran un país en crisis y con padecimientos en lo económico, lo jurídico y lo social, con graves repercusiones para tel desarrollo, económico, cultural, científico, social, familiar y hasta individual, presente y futuro.

27 de julio de 2019/Efraín Klériga/MXpress. – Tan pronto como en la primera semana marzo pasado, cuando la Cuarta Transformación apenas cumplía los primeros 100 días al poder, las voces expertas que señalaban que México iba camino a una recesión, comenzaron a sonar, pero lejos de escuchar y actuar con cordura, de darse cuenta que su gobierno era ese elefante reumático que él veía en sus antecesores, Andrés López Obrador incrementó la violencia verbal.

Comenzó a actuar desde el púlpito de las mañaneras, como si los insultos hacia los gobiernos anteriores, hacia lo poderes, el liberalismo económico, hacia calificadoras, bancos, organismos multinacionales y analistas locales, poderes y oposición, exorcizaran la caída de inversión, del empleo, de la producción petrolera y minimizaran los costos de sus ocurrencias.

También se comenzó a recortar el gasto, pero no dentro de un quirófano, con un bisturí y con un plan bien elaborado, sino a machetazos, como ofreciendo a sus subalterno un bono al que hiciera más recortes y despidiera más empleados o al “uno, dos, tres: ¡Vuela!”.

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Hoy es un secreto a voces: El país no crece, la inversión pública está detenida, la inversión privada en caída; varios sectores como la construcción están en su peor nivel desde 2009; el reparto de dinero a diestra y siniestra, al que López denomina “economía moral”, apenas si ha logrado mantener el consumo al menudeo, mientras que el incremento demasiado agresivo que tuvieron los salarios mínimos hizo que se estancaran los salarios con un nivel superior.

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El desempleo en el carro de gobierno, que ya va por los 400 mil burócratas –de todos los niveles– ha lastrado a la economía, desde el consumo privado, las ventas de vehículos nuevos, las utilidades de las Afores hasta los niveles salariales que se ofrecen en la iniciativa privada, donde además, con el desempleo en crescendo no hay mucho problema para conseguir nuevos empleados, incluso a nivel ejecutivo, que acepten ganar menos de lo que se pagaba al dejó la plaza.

Los programas sociales de López Obrador, caracterizados por un reparto de dinero en efectivo, sin padrones públicos que los transparenten, y con un criterio más enfocado a obtener el voto en el 202,  lejos de resolver una carencia, han terminado por crear más desempleo en la iniciativa privada donde, las estancias infantiles, sus empleados y también, donde las plazas de empleo de bajo nivel, sufren un deterioro.

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Todo indica que López Obrador está plenamente consciente de que su “economía moral” y su conducción económica, lejos de disminuir, va a ahondar la pobreza y por ello ahora tiene urgencia en desaparecer al Coneval, o Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, el cual mide la pobreza en Mexico y evalúa programas y políticas sociales del Gobierno Federal.

Porque u planes visten a un difunto y encueran a otro…. En muchas empresas han comenzado a despedir obreros poco especializados, ayudantes, trabajadores de reparto, empleados de limpieza, para sustituirlos por “aprendices” del programa Jóvenes Construyendo el Futuro.

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Pues porque la aritmética es sencilla: Un empleado de tres a cuatro mil pesos mensuales le cuesta a la empresa un 30 por ciento más en gastos de seguridad social, mientras que el “aprendiz” lo paga el gobierno, y si no sirve, lo despiden sin problemas, por tanto, incluso luego de indemnizar debidamente a un trabajador, en unos meses bajaron sus costos de mano de obra.

El último reporte de la Indicador Global de la Actividad Económica, publicado el jueves por el Inegi, señala que la actividad económica en el quinto mes de este año registró una caída anual del 0.3 en términos reales, la cual, sumada a os datos anteriores muestran lo que en español o en sánscrito se conoce como recesión.

Pero si solamente estuviera fallando lo económico; si solamente fuera como los amlofans nos dicen: Cuestión de esperar un poquito, perder un poquito de nuestro patrimonio y  de vida,  para dejar que los milagros del “desarrollo sin crecimiento económico”, que augura la “economía moral”, hicieran magia en la Cuarta Transformación.

Pero no es así, la asonda legislativa en Baja California y el apoyo que surgió claramente desde la Secretaría de Gobernación para materializar este evento; el fraude a la ley que cometió el mismo Presidente al abusar de una laguna legal para repetir las ternas de incondicionales a varios cargos; el golpeteo al Poder Judicial, la redacción de la nueva Ley de Extinción de Dominio que permite quitarle los bienes a cualquier opositor que sea acusado de casi cualquier delito, ya mostrarían un resquebrajamiento del Estado de Derecho, pero hay más.

El presidente ataca frontalmente a todos los organismo públicos descentralizados, al Poder Judicial, a los partidos políticos de la oposición, a los gobiernos de los estados, a los organismo no gubernamentales y en general, a cualquier entidad que pueda hacer contrapeso a sus decisiones, obligarlo a la transparencia, a la rendición de cuentas o rechazar sus decisiones abusivas.

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Pero junto a ese clima político de una dictadura en ciernes, hay más:  La subordinación del Estado Mexicano a las decisiones en política migratoria del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, utilizando a ya ilegítima policía preventiva militarizada o Guardia Naciona, como una policía migratoria, descuidando la francamente descompuesta seguridad pública, contra la cual, la única acción del gobierno de AMLO, ha sido comenzar a ocultar y manipular los datos, como sin borrando un numero despareciera un cadáver, un secuestrado, un bien robado, y hubiera dejado de notarlo una familia.

Las decisiones abusivas, unilaterales y realmente estúpidas, como cancelar un gran aeropuerto en construcción porque no le gustaba y punto o porque quería golpear a Carlos Slim, se han multiplicado, y ahora vemos que la cancelación de dependencias gubernamentales sin un plan estudiado,–cancelaciones al contentillo– tienen repercusiones, como es el caso del Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional, al que le traía coraje López, porque lo espió durante décadas, a él y a miles de habitantes.

Sin embargo las funciones del Cisen, que no todas eran políticas, no fueron dadas a ninguna dependencia y ahora, luego del homicidio de un gánster israelí, un ex agente del Mossad, uno de los servicios secretos más temibles en el mundo, revela que ese perfil de delincuentes y terroristas ya están organizando redes delincuenciales dentro del país y – ojalá que no– hasta golpes terroristas en contra de Estados Unidos, alguna otra nación o incluso, México.

Y si nada más fuera lo económico, la inseguridad pública, la seguridad nacional y lo político… Pero resulta que lo social va mal, que el gobierno altamente ineficiente que ha creado cuellos de botella por todas partes y que ha quitado servicios al por mayor, ya también está afectada la salud y la educación… Y a eso, a eso, en español o en sánscrito, se le llama un país en crisis y apunto de la anarquía.

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