27 de julio de 2019/Efraín Klériga/MXpress. -Las declaraciones del embajador de Honduras, Alden Rivera, deberían haber hecho que las autoridades federales y estatales salieran rápidamente a negarlas, pero eso no ha ocurrido; deberían haber ocupado la primera planas especialmente de los medios de prensa en el Sureste y en los estado del Golfo, pero no ocurrió.

Este caso puede ser nuevo para la opinión pública en México pero para la Fiscalía General de la República y para la secretarías de Gobernación y de Relaciones Exteriores, es de sobra conocida, pero lo que queda claro es que jamás investigan los secuestros, quizá por miedo de descubrir que no son solamente bandas criminales la involucradas.

Además, la privaciones de la libertad no terminan únicamente con el pago, también y es más frecuente, terminan con la desaparición de la persona y por ello hay igualmente miles de migrantes centroamericano o de otras latitudes que han desaparecido en su paso por México.

Alden, declaró en el programa de Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula que, en este momento, hay cientos de migrantes hondureños secuestrados en México, y que anualmente se han contabilizado miles de secuestros, la mayor parte de los cuales se resuelven cuando los familiares depositan dinero a los secuestradores.

¿Exageró? Quienes recuerden la “Fosas de San Fernando” y la masacres de migrante que hubo ahí en 2010 y 2011, ninguna de la cuales dio lugar a investigar a la redes de secuestradores de migrante, especialmente centroamericanos, pueden claramente colegir que en estos secuestros hay involucrados policías y funcionarios de mucho niveles, además de bandas de “polleros” o de narcotraficantes

“Una migrante hondureña fue secuestrada y violada después de que agentes de la policía federal de la ciudad fronteriza mexicana de Ciudad Juárez la detuvieran y la entregaran a un grupo de criminales en la madrugada del 10 de junio”, informó El Diario de Juárez.

En entrevista con Radio Fórmula, Rivera aseguró que estos secuestros de lo que las familias enteran a las autoridades de Hondura, “en forma permanente” son parte de un diálogo con las autoridades mexicanas que, claramente no cumplen con su deber de informar y peor aún, de iniciar la averiguaciones pertinentes, buscar a lo responsables, por lo cual estos casos nunca suman en las estadística de víctimas de delitos contra la libertad personal.

“El padre Julio López, que dirige ese refugio, Casa del Migrante Nazareth (Nuevo Laredo) aconseja a los migrantes que no abandonen el edificio con su teléfono celular. La razón: en caso de que sean secuestrados, sus secuestradores no podrán ubicar a sus familiares en los Estados Unidos y exigir fuertes rescates” publico el me pasado el New York Times.

La no gubernamental Insight Crime señala: “Funcionarios de migración mexicanos se han visto implicados en extorsiones a migrantes que esperan en México una oportunidad de hacer solicitudes de asilo en Estados Unidos”.

La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH)  de la ONU, tiene documentado literalmente cientos de expedientes de migrantes que han sido víctima de secuestro por parte de policías mexicano de todos lo niveles, o que han actuado al alimón con banda de tratantes, de traficantes de indocumentados o carteles de la droga, y estos casos simplemente no lo investigan la FGR ni lo turna a la fiscalías locales.

De no ser así y con cientos de secuestros de migrantes hondureño, y solamente lo hondureños, porque es el único embajador que ha hablado, la cifra de junio de victimas de delitos contra la libertad personal que engloba al secuestro en todas sus modalidades, no marcaría  para Tamaulipas 32 casos totales, 199 para Veracruz, 17 Tabasco, 3 Campeche, 17 Chiapas, sino docenas o ciento más, lo que ocurre, es que hasta el momento, las autoridades locales quiere acabar con este jugoso negocio.