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Opinión

La revolución cultural de AMLO ¿Polpotismo o maoísmo?

Un fantasma recorre México, es el fantasma de la intolerancia y el abuso de poder, para llamar a una revolución cultural que divida al pueblo entre buenos: El rebaño de López y, malos, todos quienes no lo siguen o se dan cuenta del mundo irreal que construye.

3 de agosto de 2019/Efraín Klériga/MXpress. -Los llamados de Andrés Manuel López Obrador a estigmatizar a aquellos a quienes él considera corruptos y miembros de los que llama “antiguo régimen” no se diferencia en mucho del llamado de Mao Zedung a la Revolución Cultural o del llamado de Pol Pot a romper violentamente con el pasado occidental.

Al llamar a estigmatizar a los drogadictos y a los corruptos en principio, abusa de su autoridad y viola flagrante a la Constitución y e3l derecho de terceros y de facto llama a instituir penas prohibidas en el artículo 22 de la Constitución:

“Quedan prohibidas las penas de muerte, de mutilación, de infamia, la marca, los azotes, los palos, el tormento de cualquier especie, la multa excesiva, la confiscación de bienes y cualesquiera otras penas inusitadas y trascendentales (…)”, señala el Artículo 22 de la Constitución de los Estados Unidos Mexicano.

López durante una gira por Metepec, México, dijo: “De las cosas que estamos haciendo es estigmatizando todo lo que tiene que ver con las drogas, como estamos estigmatizando la corrupción, porque antes se robaban el dinero, había corrupción, y los corruptos no perdían ni siquiera su respetabilidad, ese era el peor de los males, hasta se les aplaudía y se decía: ‘No vayas a perder tu oportunidad, no seas tonto, el que no transa no avanza”.

“Es más, hasta se llegaba en algunos casos a decirle a los hijos: ‘Estudia para que cuando seas grande seas como don fulano’, un reverendo ladrón. Entonces, no, corrupto tiene que ser señalado, estigmatizado, es decir, fúchi, huácala”,

Pero si lo anterior es peligroso lo es mucho más esta afirmación: “Se esmeraron en corromper a todo el pueblo y no pudieron, no lo lograron, llegaron hasta decir que la corrupción era parte de la cultura del pueblo de México. Un absurdo, pero no es así”.

Se trata no solamente de un antecedente peligroso en términos políticos y de paz social, sino otro de los muchos actos con los que el líder de la Cuarta Transformación se pasa la Constitución que él juro guardar y hacer guardar, por el “arco del triunfo”.

Los motivos de López no difieren de los de Mao Zedung o de lo de Pol Pot, pues en los tres casos la intención es golpear desde el poder a su disidencia y convertirse en un apóstol de la pureza.

Mao llamó a la Revolución Cultural contra la  esfera revisionista o lo que él llamaba derecha del partido comunista, entre 1966 y 1976, involucrando a estudiantes, trabajadores rurales, obreros y soldados pertenecientes al ejército popular a quienes primero llamo a estigmatizar a los viejos y decirles “huácala” y luego, a asesinarlos.

Pol Pot hizo lo mismo aduciendo de que todos aquellos que hubieran tenido contacto, hubieran sido formados o colaboraron de cualquier forma con el régimen anterior, fueran asesinados y, a la fecha, no se tiene la cantidad exacta de esas ejecuciones, pero podría tratarse de 2 a 10 millones de personas.

Lo peligroso del llamado a la infamia y la marca o estigmatización en el llamado de AMLO, es que forma parte de una conducta sistemática, que ha petido y repetido en forma constante desde su púlpito mañanero y la endurece a medida que ha montando un show mediático con viejas acusaciones de corrupción o con nuevas, casi todas precedidas de filtraciones de la autoridad  a la prensa y de pruebas cuestionables, mientras los hechoscomprobados de corrupción contra su gente, ni siquiera son investigados.

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