Ir a la barra de herramientas
Opinión

AMLO: De anarquista a presidente amnésico

La amnesia política de Andrés Manuel López Obrador es notable. El político que protestaba saboteando pozos e instalaciones de Pemex, que asfixió reforma durante casi dos meses, es ahora el presidente que se lava las manos y le tira la pelota a la Gobernadora de Ciudad de México y les exige a los manifestantes que cuiden el Ángel de la Independencia.

19 de agosto de 2019/Efraín Klériga/MXpress. – El 29 de enero de 1996 el candidato derrotado en las elecciones para gobernador de Tabasco, López Obrador, inició acciones de protesta contra las elecciones fraudulentas, incluido el bloqueo de 18 pozos petroleros, y para el viernes 9 de febrero de ese año, ya bloqueaban 59 instalaciones de Pemex y había 72 perredistas detenidos.

En julio de 2006, el candidato perdedor en las elecciones para presidente inició un plantón en Paseo de la Reforma que duró 47 días y que ocasionó a comerciantes, prestadores de servicios y dueños de inmuebles más de cuatro mil 500 millones de pesos en pérdidas, cantidad que cifras actuales sería al menos el doble.

Como sucedió en tiempos de Gustavo Díaz Ordaz, cuando las protestas luego del pleito (22 de julio de 1968) entre estudiantes de la Vocacional 2 y la preparatoria particular Issac Ochoterana, se deja crecer una protesta y el problema crece de un lío policíaco a una protesta cada vez más violenta.

Lo que es cierto es que López Obrador, un estudiante de 15 años en 1968, no participó en ese movimiento, como tampoco lo hizo en junio de 1971 cuando ya era universitario, ni tampoco lo hizo en movimientos posteriores. Las únicas mprotestas políticas de López, han ocurrido cuando él es el afectado, no los demás

No está de más recordar que la sordera del presidente Gustavo Díaz Ordaz, hizo que en 1968, una protesta que pedía la renuncia del Jefe de la Policía del Distrito Federal, se convirtiera en un movimiento nacional el cual fue terminado, literalmente, a sangre y fuego,.

“El 26 de julio de 1968 numerosos politécnicos y universitarios se dirigieron a la Plaza de la Constitución para protestar contra las agresiones a los estudiantes ocurridas unos días antes. Nunca llegaron al Zócalo, pues fueron frenados por la policía que los reprimió y persiguió por las calles del Centro Histórico”.

Pero López Obrador no tiene una historia de protestas pacificas, no solamente fue en Tabasco, en 2006, las protestas en Reforma dañaron estatuas, mobiliario urbano, y la respuesta de López  fue, el 9 de agosto  de ese año, en el Zócalo fue: anunciar “¡Una República representativa y verdaderamente popular! (…) ¡Que se vayan al diablo con sus instituciones!”, cosa que hace actualmente: Mandar al diablo las instituciones que encontró, pero su falta de talento político hace que un lío sencillo crezca.

Pero ya desde la Presidencia de la República, el que propiciaba el sabotaje a pozos petroleros, se declara: “partidario de la no violencia, me formé en el estudio y las lecciones de Gandhi, de Mandela, de Luther King, no creo en el uso de la fuerza como opción, como alternativa.

Y les dice a las mujeres que protestan por el ataque sexual de policías a una muchacha (Situación que es la gota que derrama un vaso lleno de violencia contra las mujeres en México) que protesten sin causar daños, como sí realmente él se hubiera comportado como Gandhi o Martín Lutero King, y no como Malcom X.

Entonces, el que puso en vilo a Pemex en Tabasco y daño un amplio sector de Reforma, encuentra que el Ángel de la Independencia: “Es un monumento importantísimo, en eso todos tenemos que actuar con responsabilidad. Yo no soy porfirista, el Ángel lo edificó el gobierno de Porfirio Díaz, fue parte de las celebraciones del centenario, podría yo estar diciendo que es una obra producto de un gobierno autoritario, dictatorial, pero es parte de nuestro patrimonio cultural…

“(…) La violencia no se puede enfrentar con violencia, al mal no se puede enfrentar con al mal, al mal se enfrenta haciendo el bien, la paz y la tranquilidad son frutos de la justicia, diálogo, diálogo, diálogo, diálogo….

“(…) Yo sí hago el llamado a todos los manifestantes, está garantizado el derecho de manifestación, de protesta, a la libre expresión de ideas, el derecho a disentir, pero tenemos que evitar la violencia, no agredir a nadie, autolimitarnos y portarnos bien”.

“¿Cómo vamos a estar agrediendo a otro? Nada de odios, tenemos que actuar con responsabilidad y con fraternidad…”, dijo y claramente muestra que deja que un problema que en el inicio es policiaco se convierta en una revuelta, que seguramente crecerá mucho más a menos que comiencen a dialogar y le den al movimiento feminista la sencilla alerta de género en Ciudad de México, la cual, en datos y hechos está más que justificada.

1 comentario

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: