López amenaza con desaparecer poderes para construir Santa Lucía

24 de agosto de 2019/Efraín Klériga/MXpress. –La excusa será decretar un evento de seguridad nacional en el caso del aeropuerto planeado por él y por sus socios, para imponer un Estado de Sitio y pasarse por el arco del triunfo las resoluciones judiciales.

Imponer la fuerza del Gobierno Federal para construir el aeropuerto de Santa Lucía sobre los mandatos judiciales que mantienen suspendida la obra, fue una amenaza clara y golpista del presidente Andrés Manuel López Obrador.

“En su momento lo voy a dar a conocer, en su momento vamos a acudir a la facultad que tiene el Estado para poner a salvo el interés nacional. Eso es lo único que puedo decir”, afirmó y culpó al empresario Claudio X. González de estar detrás de la cauda de juicios de Amparo interpuestos por más de un centenar de personas.

La única forma en cómo López Obrador puede pasar sobre un mandato de la Suprema Corte de Justicia, es desapareciendo de facto el poder judicial y contando con su mayoría en el Congreso de la Unión para imponer un Estado de Sitio.

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El ductor de la Cuarta Transformación, afirmó que si le frenaban la construcción de Dos Bocas, por aquello de que la refinería es un ecocidio, haría lo mismo: Imponer la fuerza.

Ya en 2004 desacató una suspensión definitiva de un juicio de Amparo en contra de su Gobierno en lo que ahora es Ciudad de México y esto derivó en que en 2005 fuera desaforado y obligado a renunciar como Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

No está de más recordar que Santa Lucía sería metro por metro y vuelo por vuelo, el aeropuerto más caro del mundo, que a un costo de 260 mil millones de pesos, al menos, solamente podría operar una pista al mismo tiempo.

Santa Lucía se trata de un enorme dispendio, una obra con escasas posibilidades de mejorar la capacidad de tráfico aéreo de la Ciudad de México y su Área Metropolitana, y con menos de un 20 por ciento de posibilidades de recuperar algún día la inversión, es decir, se trata de dinero tirado a la basura para satisfacer un capricho presidencial.

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Un capricho muy caro porque para construirlo se tuvo que cancelar la construcción del Nuevo Aeropuerto de Ciudad de México, que iba ya a un tercio del camino, obra donde el Estado Mexicano ya había invertido 60 mil millones de pesos, cantidad a la que se deben sumar más de 100 mil millones de pesos de indemnizaciones y 100 mil millones más para construir Santa Lucía.

López es un presidente que no acepta recomendaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, no acepta críticas de los empresarios, a quienes un día les promete abrir la energía a la inversión privada y al día siguiente se los impide.

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El viernes, anunció, por ejemplo, que no aceptará la recomendación de la CNDH, para que reintegre los subsidios a guarderías, debido a que su tozudez de que se debe dar dinero en efectivo, aunque no alcance para pagar y haya hecho que muchas guarderías cerraran, para él es su camino.

“Es lamentable la actuación de la CNDH… No vamos nosotros a aceptar una recomendación”, dijo, y culpó a la Comisión del incendio y muerte de 43 infantes en la Guardería ABC, en Hermosillo, caso, por cierto, cuya investigación atrajo la Suprema Corte de Justicia y estuvo a cargo de la ministra Olga Sánchez Cordero.

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