6 de septiembre/Blog Henrique Capriles. -El anuncio del retorno a las armas de importantes exlíderes de las desmovilizadas FARC no solo amenaza la implementación de los acuerdos de paz en Colombia, sino que gira la atención hacia Venezuela: las ex-FARC mafia, son ahora una fuerza criminal binacional que opera también en ese país.

Históricamente, los grupos irregulares colombianos han utilizado el territorio venezolano para resguardarse, pero en el pasado fueron combatidos por los gobiernos de Venezuela. Hoy el escenario es muy distinto. Las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (ex-FARC mafia) y sus líderes son bienvenidos en territorio venezolano.

Aunque la materia prima de su principal negocio, la coca, sigue estando en Colombia, su centro de operaciones estratégicas y comerciales bien podría estar en Venezuela, donde se supone están radicados algunos líderes de la organización criminal como Luciano Marín Arango, alias “Iván Márquez”; Seuxis Pausias Hernández Solarte, alias “Jesús Santrich”; y Hernán Darío Velásquez Saldarriaga, alias “El Paisa”.
A esto se suma el hecho de que han encontrado en Venezuela una “mina” para fortalecer sus finanzas y reconstruir su ejército, con la explotación ilegal de oro y coltán, y con el reclutamiento de ciudadanos vulnerables dispuestos a servir a su estructura criminal a cambio de un plato de comida.

Esta nueva versión de las ex-FARC mafia fue gestada en Venezuela, considerado un Estado mafioso. Nació en medio de una tormenta perfecta en la que coincidieron tres grupos que tenían preocupaciones, enemigos, ideologías e intereses criminales comunes: El gobierno de Nicolás Maduro, la disidencia de la desaparecida guerrilla colombiana y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

El gobierno de Maduro necesita que lo vean como un enemigo poderoso y para eso echa mano de todos sus potenciales “ejércitos” y de los aliados criminales que él cree que estarían dispuestos a defenderlo en caso de una incursión militar extranjera. El anuncio de Márquez también le sirve al mandatario venezolano para testear de qué son capaces sus adversarios del norte y su vecino.

Por su parte, los jefes de las ex-FARC mafia necesitan el territorio venezolano, su ubicación estratégica, las ventajas que brinda contar con el apoyo de un gobierno y tener acceso directo a las armas de sus fuerzas de seguridad, para sostener su negocio: el narcotráfico.

La inédita alianza con sus paisanos del ELN los convierte en una poderosa fuerza y pone a su disposición una estructura que ahora no tienen.

Sin embargo, el futuro de esta asociación criminal es incierto, pues cada aliado tienes sus intereses propios.

Están en 8 estados y tienen socios

Un reporte de la Guardia Nacional de Venezuela (GNB) del 26 de agosto de 2019, detalla la ubicación de las ex-FARC mafia en cinco municipios del estado Bolívar.

“Se tiene conocimiento según información no confirmada de patriotas cooperantes, sobre la movilización de Grupos Armados Generadores de Violencia (GAGV), integrantes de la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), operando en las siguientes jurisdicciones de los municipios Sucre, Cedeño, El Callao, Sifontes y Gran Sabana del Estado Bolívar”, dice el documento, que detalla la acción de los distintos grupos criminales en esa entidad minera.

El equipo de corresponsales en Venezuela logró identificar la presencia de miembros de la ex-FARC mafia en al menos ocho estados del país hasta mediados de julio de 2019: Zulia, Táchira, Apure, Bolívar, Guárico, Barinas, Amazonas y Aragua, donde en noviembre de 2017 fue creada una franquicia del partido político del grupo desmovilizado, Fuerza Alternativa del Común (FARC), para entonces integrado por Márquez y Santrich.
En Apure se les relaciona con la Fuerza Patriótica de Liberación Nacional (FPLN), también conocidos como FBL o “boliches”, una guerrilla venezolana de la que las viejas FARC habrían sido mentoras y que también opera en Barinas.

En Táchira, forman parte de los grupos que se disputan las economías criminales de la candente frontera, y actualmente se les ha relacionado con el Colectivo de Seguridad Fronteriza, una de las organizaciones de corte paramilitar vinculadas al gobierno de Venezuela.

Con información de insightcrime. Com