8 de septiembre de 2019/Efraín Klériga/MXpress. –La Secretaría de Hacienda y Crédito Público entregó un paquete económico a la medida de la demagogia del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que dirige una gran cantidad de recursos a Pemex y CFE, golpeados por la falta de inversión y los planes poco realistas, inyecta más dinero a los programas que reparten efectivo y supone que el consumo interno se convertirá en motor de la economía.

Todo indica que la Secretaría de Hacienda trata de encontrar un término medio entre el mundo fantástico que pinta del Presidente y la realidad  que amenaza con una recesión, que comenzó dentro del país pero ahora será empujada por el entorno internacional.

La Ley de ingresos y el Presupuesto de Egresos de la federación entregado ayer a la Cámara de Diputados, muestran que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador está convencido que sus programas sociales funcionan, que la caída de Pemex se ha revertido y que la inversión privada comenzará a fluir a niveles históricos, pese a las restricciones impuestas, los ataques a los derechos de inversionistas y los excesos de poder que ocasionan desconfianza.

El Paquete Económico entregado por Arturo Herrera, considera un optimista pronóstico de crecimiento con un rango entre el 1.5 y el 2.5 por ciento, una inflación controlada en un tres por ciento, un incremento  de dos por ciento en la recaudación, para lograr 3.3 billones de pesos de ingresos fiscales, y finalmente, un tipo de cambio cercano a los 20 pesos por dólar, y un precio promedio del barril de petróleo en 49 dólares.

El paquete espera que se dinamice la demanda interna aunque siga cayendo la generación de empleos, haya un repunte del crédito y de la inversión en infraestructura pública y privada  que se reflejen en la expansión del consumo y la inversión.

Para incrementar la captación fiscal, dice herrera, se espera que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) apriete más a los contribuyentes y cuente con nuevas herramientas legales contra la evasión, pero la otra parte de la película es que la caída del crecimiento ha repercutido en disminuciones en la captación de IVA e IRS o Impuesto Sobre la Renta, y la situación puede empeorar.

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Los diputados de la mayoría Morena, esperan que cobrando IVA a las plataformas digitales y servicios turísticos como Airbnb, pueden incrementar sustancialmente la recaudación, ante la imposibilidad de nuevos gravámenes porque López Obrador prometió no nuevos impuestos.

Pero lo peor es que a mediano plazo la Cuarta Transformación espera  que una milagrosa recuperación del potencial petróleo que tuvo México hasta hace 10 años, se recobre y por ello pretende disminuirle la carga fiscal e inyectarle recursos presupuestales netos, lo que limita la inversión productiva del Estado y repercute en la caída que ya sufre el ingreso de las familias.

El declive en la venta de vehículos nuevos, de vivienda nueva, de gastos en viajes y diversión, son el preámbulo de una recesión que, ya se marca en la mayor parte de los indicadores, por lo que sujetar un paquete económico a que en 2020 haya un crecimiento ideal de entre 1.5 y 2.5 por ciento, parece fuera de la realidad.

Aunque el paquete prevé otorgar a Petróleos Mexicanos estímulos fiscales del orden de 86 mil millones de pesos, de los cuales 46 mil  millones serían a través de una capitalización desde el Presupuesto de Egresos de la Federación y 40 mil en estímulos fiscales, prevén menores ingresos, pues pronostican que la plataforma de exportación quede en 1.13 millones de barriles diario, promedio observado de enero a julio de este año.

Herrera justificó este bajo rendimiento con la tónica presidencial de culpar al pasado y  propuso un endeudamiento neto interno máximo para 2020 de 532 mil millones de pesos, un techo de endeudamiento neto externo del Sector Público de 5.3 mil millones de dólares, además 10 mil millones de pesos en deuda nueva, y mil 250 millones de dólares para Petróleos Mexicanos (Pemex) y 9.8 mil millones de pesos, y 508 millones de dólares de deuda externa la Comisión Federal de Electricidad.

Actualmente la producción actual de crudo es de 1,67 millones de barriles por día, 40 por ciento menos que hace una década y ocho por ciento menos que el último años del gobierno de Enrique Peña Nieto, mientras que las reservas han disminuido 35 por ciento en 10 años.

Pemex es la compañía petrolera más endeudada del mundo, con 107 mil millones de dólares mil millones, suma que llega a 177  mil millones de dólares con las pensiones, y aunque ya no existen las restricciones constitucionales para aceptar capital privado que aligere la carga financiera, la Cuarta Transformación está empeñada en sacarlo todo del presupuesto de egresos.

López Obrador esencialmente le ha dado la espalda a la reforma energética, detuvo la venta planificada de activos no productivos, los planes para compartir riesgos con socios privados, reduce la carga fiscal de Pemex y considera que la refinería de Dos Bocas, cuyo pronóstico de rentabilidad es casi inexistente, salvarán las finanzas de la paraestatal.