30 de septiembre de 2019/Efraín Klériga/MXpress. –El presidente Andrés Manuel López Obrador, hace unos años consideraba “lavador de dinero” a Alfonso Romo; a Ricardo Salinas Pliego, parte de la “mafia que se adueñó de México” y a Manuel Bartlett, un ladrón, ahora que son parte de su gente, los encuentra santos e impolutos.

Blacaman fue un faquir que se anunciaba como el “hombre que fascina a las bestias”, y tal parece que el ductor de la Cuarta Transformación es su representación mexicana en la política.

La «cacareada 4T un fiasco» y AMLO «un señor anticuado», dice NYT

López puede decir lo que sea; puede decir que el cielo es colorado, y hay un 60 por ciento de personas que, no solamente se lo creerían, sino que iban a defender su dicho como si fuera la gran verdad universal.

A través de los años, López, quien claramente padece esquizofrenia paranoide, ha dividido al mundo en dos: Los que están a favor y los que están en su contra.

Específicamente de Manuel Bartlett, López Obrador dijo en 1995 en su libro “Entre la Historia y la Esperanza”:

“Durante el gobierno de Mario Trujillo García (1970-1976), comenzaron los negocios de la urbanización de Villahermosa Por ejemplo, cuando se proyectó la construcción del periférico, una elevada proporción de los terrenos baldíos comprendidos en el nuevo trazo de la ciudad, pasaron a ser propiedad de los más encumbrados funcionarios públicos.

En ese sexenio, por hablar sólo de un negocio, los terrenos de Manuel Bartlett Díaz, que había heredado de su padre, Manuel Bartlett Bautista, fueron urbanizados de una peculiar manera Bartlett hijo se asoció con el yerno de Trujillo, Ignacio Cobos, y ambos acordaron que éste se encargaría de introducir todos los servicios públicos (pavimento, agua, drenaje y energía eléctrica) y una vez concluido el trabajo se dividirían por mitad el nuevo fraccionamiento residencial Framboyanes Así ocurrió, pero claro está que todas las obras de infraestructura se hicieron con cargo al erario.

Adoctrinar con mentiras, estilo de la 4T

El gobierno del ingeniero Leandro Rovirosa Wade (1977-1982) coincidió con la irrupción petrolera en Tabasco y con el sexenio de la “administración de la abundancia” del presidente López Portillo El ingeniero Rovirosa logró con tenacidad y valor que la Federación transfiriera a Tabasco recursos extraordinarios por la explotación petrolera Esta gestión llegó hasta el enfrentamiento del gobernador con el entonces secretario de Hacienda, David Ibarra Muñoz, y con el director de Pemex, el poderoso Jorge Díaz Serrano”.

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Pero ahora considera:

“Yo muy satisfecho con el trabajo del licenciado Manuel Bartlett, que me apoya en el propósito de limpiar de corrupción la Comisión Federal de Electricidad.

Podría parecer una paradoja, un contrasentido, porque nuestros adversarios, los conservadores, los que se dedicaron a saquear, ahora son opositores y están queriendo confundir con el propósito de enrarecer el ambiente, hacer creer que todos somos iguales, cuando no es así.

Todos estos reportajes tienen que ver con los grupos de intereses creados que lucraron durante los 36 años de la llamada política neoliberal, que no fue más que una política de pillaje. Entonces, por eso los ataques a Manuel Bartlett. Pero nosotros tenemos una visión distinta. A mí me ayuda mucho el que esté a cargo de la Comisión Federal de Electricidad Manuel Bartlett, porque había que recuperar la Comisión Federal de Electricidad.”