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Opinión

López construye una dictadura “legal”, con dinero público y sin oposición real

7 de noviembre de 2019/Efraín Klériga/MXpress. –La construcción de una “dictadura legal” es más que un fantasma. Andrés Manuel López Obrador y sus principales colaboradores, han cimentado legislaciones que  ya permiten tener fondos públicos suficientes, anular el poder económico de sus adversarios, contar con el apoyo de grupos beligerantes e incluso, ganar la dictadura en las urnas.

Es cierto que López delinea el camino, realiza los cambios que necesita y, si bien marcha solo hacia sus fines de erigirse en dictador (Que ya así lo es) también es cierto que él, su relaciones peligrosas en su pasado, su incapacidad para la conducción económica y política, son sus mayores enemigos

Con reformas como la educativa, López ha logrado el apoyo incondicional de los sin sindicatos magisteriales, a los cuales la Reforma Educativa anterior les había quitado poder económico  de la venta de plazas, y el poder político de manipular los escalafones y dar los ascensos.

Los leyes como la que le permite llevar a una partida secreta cualquier cantidad de dinero que él mismo ordene recortarle a estados, municipios, organismos públicos, partidas presupuestales, y con esto  comprar el apoyo de la población de más bajos recursos e incluso, manipular a la opinión pública

El martes 2 de julio la mayoría Morena con votos comprados a opositores, logró  que el Senado de la República aprobara la Ley de Austeridad Republicana, cuyo  artículo 61 le permite al presidente meter a una partida que no será auditable, los ahorros que se generen por fondos no gastados, ahorrados recortados, que podrían sumar decenas de miles de millones de pesos,  y desviarlos en forma discrecional hacia donde él diga.

En octubre pasado logró otra victoria cuando logro convertir en asunto contra la seguridad nacional, cualquier daño al fisco federal, como usar facturas falsas u operar empresas fantasma, y además facultó a Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda como autoridad prosecutora y autoridad jurisdiccional, que puede decidir quién delinque y congelar de inmediato sus cuentas.

Algunos hechos que parecen chusco, como cambiarle el nombre al Servicio  Administración y Enajenación de Bienes del Sector Público, por el de Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, tienen mucho fondo. Para aprobar el cambio se reformaron ocho legislaciones: el Código Fiscal,  la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal; la Ley Federal para la Administración y Enajenación de Bienes del Sector Público; la Ley Nacional de Extinción de Dominio; el Código Nacional de Procedimientos Penales; la Ley Federal para la Administración y Enajenación de Bienes del Sector Público; la Ley de Concursos Mercantiles y la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal.

López Obrador reacciona violento ante la frustración, pero posteriormente puede ser un criminal que fríamente delinea su venganza. Muestra de lo primero son las reacciones que tiene en sus conferencias de prensa cuando se ven increpado o controvertido, de lo segundo es su pertinaz discursos para satanizar a los medios de comunicación, a los empresarios y a los políticos de oposición, con la finalidad de crear los dos bandos que delinea en sus discursos: Él y sus adversarios.

También fríamente ha delineado una estrategia para ganarse a Donald Trump y no tener que entrar en un combate frontal con los principales carteles del narcotráfico, porque algunos de ellos durante años le dieron dinero; igualmente quiere tener el control de Internet para impedir que todo el archivo con sus declaraciones de antes que contradicen sus posturas de hoy, dejen de surgir.

Igualmente ha ido metiendo al discurso nacional los temas de alargar el mandato por “voluntad del pueblo”, con la Ley Bonilla qué el mismo delineó y que se votó sobornando con cientos de miles de dólares a cada legislador del Congreso de Baja California, y la cual ha logrado que llegue tardíamente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Igualmente metió ya el tema del Golpe de Estado, el cual es seguro no se fragua en su contra pero sí puede perpetrarlo él, argumentando lo primero.

“En Día de Muertos, el presidente López Obrador invocó terribles fantasmas del pasado. Él y solo él habló de la posibilidad de un golpe de estado en México. Lo hizo para negarlo, pero su simple mención en boca presidencial fue una verdadera desmesura”, dijo  la senador Dulce María Sauri.

“El juego de la “caja china” sigue vigente. Por ejemplo, ¿quién prestó atención al crecimiento cero de la economía que reportó el Inegi esa misma semana? (el 30 de octubre)”, agregó Sauri.

La hoja de ruta es la misma que el chavismo que  sobre la marcha fue imponiendo en Venezuela una narcodictadura que ahora se ha convertido en un foco que exporta violencia política hacia otros países, con el apoyo de Rusia y Cuba,

López no es un individuo que tenga autocontrol o una inteligencia aguda y oscura, pero a cambio tiene la suficiente perseverancia y en su escuela priista, aprendió las mañas necesarias para conducir a la opinión pública por el rumbo que busca y aparecer como víctima cada vez que él sea el victimario.

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