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Sin crecimiento al menos hasta 2022… AMLO mete a México en un caos

El populismo de Andrés Manuel López Obrador quebró la línea de crecimiento que llevaba México hasta diciembre de 2012, con 39 trimestres sin cifras anualizadas negativas. Pero no sólo rompió el crecimiento, también la confianza, el empleo formal, la inversión en infraestructura, mientras los problemas de seguridad o sociales que ya  tenía el país se agravaron.

6 de diciembre de 2019/Efraín Klériga/MXpress. –El 17 de marzo de este año presidente Andrés Manuel López Obrador declaró en un discurso en Palacio Nacional, “el fin de la política neoliberal”. Así fue y así y así nos va, diríamos parafraseando la “Economía Presidencial”, del gran Gabriel Zaid. Hoy la crisis ya es profunda, y mientras los economistas oficiosos hablan de “estancamiento prolongado”, otros expertos ya ven una crisis estructural

“Ya  se terminó con esa pesadilla que fue la política neoliberal, declaramos formalmente desde Palacio Nacional el fin de la política neoliberal, aparejada esa política o modelo neoliberal con su política económica, de pillaje, antipopular y entreguista”, dijo López hace ya nueve meses.

“¿Qué hicieron en los 36 años de política neoliberal o de pillaje? Apostaron a destruir la industria petrolera y la industria eléctrica”,subraó el 17 de marzo pasado. y basado en sus datos, afirmó que  “vamos muy bien”, e insistió que en 2019 se podría rebasar el 2.5 por ciento de crecimiento que se había previsto.

Todavía unos en agosto, después de conocerse el dato negativo en la cifra anualizada para el crecimiento para el segundo trimestre de 2019. López insistió en su “vamos muy bien” y aseguró que “habrá crecimiento y vamos a llegar a la meta que tenemos (del cuatro por ciento)”., dijo.

“Son otros parámetros de medición, voy a seguir insistiendo en eso” dijo al ser cuestionado qué había pasado con su reiterado pronóstico de crecer al dos por ciento, pero su discurso ya iba mudando, y afirmó: “Sí nos importa el crecimiento, pero nos importa más el desarrollo” y según sus datos, “la gente tiene más capacidad de comprar, más poder adquisitivo, por eso no me preocupa mucho el asunto”.

Aunque reconoció que no se alcanzaría su dos por ciento de crecimiento que defendía todavía una semana antes, en  uno de sus discursos escapistas, afirmó que  a los neoliberales les obsesiona eso del crecimiento, pero crecer, chasqueó, es  una cosa, pero el desarrollo, otra y prometió escribir un libro sobre la “Economía Moral”, el cual resultó no hablar de economía.

Hoy cuando hasta organismos públicos como en Banco de México  vaticinan un crecimiento entre cero y menos 0.4 por ciento para este año y en el mejor de los casos un uno por ciento para 2020, la población comienza a extrañar los “malos tiempos” neoliberales en los que la economía creció durante 36 años a un promedio del 2.4 por ciento por año.

“El crecimiento acumulado durante los primeros nueve meses del año fue nulo, lo que sugiere que la economía nacional se encuentra en una fase de estancamiento”, dijo el Banco de México, el cual además advierte de posibilidades de que la crisis se agrave, porque “persiste la posibilidad de que Estados Unidos anuncie acciones en materia comercial en contra de México, posiblemente asociadas con temas no comerciales, lo que afectaría las decisiones de gasto de los consumidores y a la inversión”.

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La correduría Standard & Poor’s que señala que México tendrá bajas cifras de crecimiento al menos hasta 2022, dice que “México es una economía que regularmente tiene un bajo crecimiento, pero antes de las elecciones presidenciales de 2018, registraba tasas superiores a 2 por ciento. Este año sin embargo, su crecimiento será muy cercano a 0%, lo que impone un reto importante para su margen de maniobra fiscal y capacidad para apoyar a las paraestatales que tienen amplias deudas”.

Con el empleo creciendo muy por abajo del crecimiento de la demanda, los problemas que traen las crisis económicas, recortes de personal, atrasos en los pagos de la hipotecas, descenso en las ventas del comercio,

No es tan diferente lo que está pasando hoy en el Gobierno de México de lo que pasó luego de la renuncia de Hugo B. Margaín a la Secretaría de Hacienda, el 29 de mayo de 1973, y que desembocó en 1982, tras 12 años de populismo, en una tremenda crisis estructural de la que México tardó casi una década en resurgir.

Al presidente Andrés Manuel López Obrador le bastó un año para convertir en “mediocre crecimiento” de la etapa neoliberal, en una recesión. Peor no sólo eso, también pudo destruir el estado de derecho, la confianza de los inversionistas y

«El desastre económico acumulado no tuvo como origen los genes supuestamente ineptos, perezosos y corruptos de los mexicanos. Tampoco la adversidad, ni la maldad extranjera. Se fue gestando por una solución política que se volvió un problema económico”, escribió Gabriel Zaid en 1983 con respecto a la era populista, en la que había un presidente López, un policía Durazo, una Primera dama que se sentía artista y un Pemex que era el centro de atención.

Echeverría y López Portillo pretendieron hacer crecer a la economía basados en la producción de Pemex, pero lo único que se logró fue una estanflación, porque pronto resultó que el petróleo no puede comerse.

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