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BID: La mayor violencia la sufren mujeres y niñas con discapacidad

Luana Marques García Ozemela, Diana Ortíz, Anne-Marie Urban; Banco Interamericacno de Desarrollo

(Informe para América Latina y el Caribe) Según el Informe Mundial sobre Discapacidad (Global Report on Disabilities – OMS y Banco Mundial, 2011), aproximadamente el 15% de la población mundial vive con algún tipo de discapacidad. Este porcentaje es ligeramente inferior en América Latina y el Caribe, con aproximadamente un 12,5% (CEPAL, 2014). Si bien las estimaciones varían según su fuente, la variación no es significativa. Sin embargo, las diferencias aumentan cuando se desglosan por sexo, edad y origen étnico.

A nivel mundial, las mujeres muestran una mayor prevalencia de la discapacidad que los hombres, aunque, una vez más, las estadísticas varían significativamente. Como indica el mencionado informe (OMS y Banco Mundial, 2011), “a nivel mundial, las estimaciones de la carga mundial de la prevalencia de la discapacidad moderada y grave son un 11% más altas en mujeres que en hombres, mientras que las estimaciones de la Encuesta Mundial de Salud indican que la prevalencia de la discapacidad en mujeres es casi un 60% más alta que en hombres”.

Sin embargo, una revisión reciente de los datos recogidos en los censos de 2010 de la región de América Latina y el Caribe (ALC) no ha detectado una diferencia sistemática por género en la tasa de prevalencia. De hecho, de los ocho países con datos disponibles, cuatro indican una mayor tasa de discapacidad en las mujeres, uno, no muestra diferencias, y tres,  muestran una mayor prevalencia en los hombres.(Ber-linski et al., 2019).

La evidencia empírica confirma que la experiencia de la discapacidad es diferente para las mujeres que para los hombres, en función de varios escenarios. Por ejemplo, la participación laboral de las mujeres con discapacidad es muy inferior a la de los hombres, con un 20% versus un 53%, respectivamente (LCD, 2014). Como resultado, las mujeres con discapacidad tienen una mayor probabilidad de vivir en condiciones de pobreza, lo que, a su vez, las hace más propensas a ser víctimas de la violencia y menos capaces de escapar del ciclo de la violencia. Más aún, las mujeres con discapacidad de otros grupos vulnerables, como las personas mayores, los pueblos indígenas, los inmigrantes y otras minorías (por ejemplo étnicas, religiosas, lingüísticas, entre otras), enfrentan además un mayor riesgo de abuso y violencia como consecuencia de la compleja interacción entre otras formas de discriminación.

La finalidad de esta nota técnica no es solo revelar la información existente sobre la prevalencia y los factores de riesgo de la violencia contra las mujeres y niñas (VCMN) que viven con una discapacidad en ALC,  sino también presentar diversas prácticas prometedoras para prevenir y responder a dicha violencia. Este informe en particular utiliza datos secundarios cuantitativos y forma parte de una serie de informes que exploran el potencial del  desarrollo con inclusión de las personas con discapacidad, en particular en los ámbitos de la educación, la salud, la protección social y el empleo.

Este informe revisa los conceptos, la prevalencia, los riesgos, los datos, los marcos legales e institucionales, y las intervenciones basadas en la evidencia para prevenir la violencia contra mujeres y niñas (VCMN) con discapacidad.

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Cuando el género se topa con la discapacidad, ambos exacerban la vulnerabilidad a la violencia, que puede ocurrir dentro de las relaciones interpersonales, los hogares, las instituciones y la comunidad.

La evidencia muestra que las mujeres y niñas con discapacidad encuentran barreras para acceder a la información y a los servicios. Por lo general, estos desafíos son el resultado de la falta de información y de las actitudes de la sociedad, incluyendo las de los administradores públicos, los profesionales de la salud y otros prestadores de servicios.

Además, el acceso a los servicios preventivos que abordan la violencia contra la mujer, como los programas e instituciones para combatir la violencia doméstica y el abuso sexual, los servicios jurídicos y los sistemas de atención médica, sobre todo en lo que respecta a la salud sexual y reproductiva, es limitado.

Las investigaciones sobre la VCMN que contienen datos desagregados son escasas. Por lo general, las encuestas en América Latina y el Caribe (ALC) no se llevan a cabo con tamaños muestrales lo suficientemente grandes como para generar hallazgos estadísticamente significativos para esta subpoblación. Por lo tanto, la mayoría de las investigaciones existentes son cualitativas, a menudo basadas únicamente en entrevistas con mujeres individuales.

La escasez de programas basados en la evidencia para prevenir la violencia contra las mujeres con discapacidad ilustra un problema mayor en toda la región de ALC: existen brechas importantes en los servicios de prevención de la violencia contra las mujeres con discapacidad, tanto en la práctica como en la investigación.

Los países deben seguir desarrollando e incorporando metodologías de evaluación rigurosas en la planificación e implementación de sus programas.

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Dados estos desafíos, se formulan las siguientes recomendaciones:

Recomendación 1: Apoyar la recopilación y publicación de datos sobre la VCMN con discapacidad a nivel nacional y subnacional.

  1. Apoyar la recopilación de datos a través de censos de población y encuestas, utilizando las normas del Módulo de Discapacidad de las EDS y el estudio de la OMS (OMS, 2005). Esto podría incluir el financiamiento de tamaños muestrales más grandes en las futuras encuestas EDS sobre discapacidad o sobre la violencia contra la mujer.
  2. Ampliar y mejorar la calidad, integridad e interconectividad de las bases de datos administrativas, especialmente en lo que respecta al reporte sobre la VCMN con discapacidad en los sistemas de salud y justicia, y la clasificación de las víctimas de femicidios de manera tal que se incluya la variable de la discapacidad.
  3. Ampliar los sistemas de indicadores estandarizados actuales     y          realizar estudios a nivel de país sobre el alcance y la causa de los problemas.

 

Recomendación 2: Incorporar a las mujeres y niñas con discapacidad como beneficiarias específicas en las operaciones que invierten directamente en la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, como los servicios integrados para mujeres o los programas Ciudad Mujer.

  1. Fortalecer la articulación, coordinación y relación entre los centros de Ciudad Mujer y los organismos territoriales pertinentes en la prestación de servicios para incluir plenamente a las mujeres y niñas con discapacidad. Hacer ajustes razonables a los servicios y centros existentes; en el caso de centros nuevos, utilizar los principios de diseño universal para asegurar que todas tengan acceso a ellos.

Recomendación 3: Abordar la VCMN con discapacidad en las operaciones de reforma de políticas.

  1. Fortalecer los marcos de las políticas y los planes de acción nacionales para incluir medidas destinadas a abordar el problema de la VCMN con discapacidad mediante la concesión de préstamos basados en las políticas.
  2. Ampliar las leyes, las políticas, las estrategias y los planes de acción nacionales y subnacionales para incorporar ajustes razonables en las disposiciones o los mecanismos existentes para proteger a las mujeres y niñas con discapacidad, y para ampliar los servicios que abordan la violencia contra la mujer a los que tienen acceso.

Mejorar la coordinación multisectorial, la coordinación entre niveles de gobierno y la información para la toma de decisiones.

Recomendación 4: Integrar la atención a la VCMN con discapacidad en las operaciones destinadas a mejorar la seguridad pública y prevenir la violencia contra las mujeres.

  1. Abordar las necesidades específicas de las mujeres y niñas con discapacidad en el marco de las intervenciones destinadas a aumentar la seguridad de las mujeres y niñas en el transporte urbano y las operaciones de desarrollo urbano mediante el diseño de infraestructuras y servicios con acceso universal.
  2. Apoyar las soluciones que fomenten y faciliten la denuncia de la VCMN con discapacidad, al mismo tiempo reforzando la capacidad del sistema judicial.
  3. Apoyar los servicios judiciales innovadores (incluyendo las ventanillas únicas), la asistencia judicial y los tribunales que proporcionen ajustes razonables para garantizar que las mujeres y niñas con discapacidad puedan acceder a la justicia a la que tienen derecho. Apoyar el desarrollo de políticas y estrategias dentro de las prisiones para asegurar que se implementen ajustes razonables para las mujeres con discapacidad

Recomendación 5: Incluir un enfoque específico sobre las mujeres y niñas con discapacidad en las operaciones de protección social, atención médica y servicios de asistencia personal.

  1. Proporcionar capacitación y protocolos, con mecanismos de verificación apropiados, a los prestadores de servicios de cuidado infantil y de ancianos y a los profesionales de la salud para que puedan detectar, ayudar a prevenir y ofrecer servicios con ajustes razonables en los casos de violencia contra las mujeres y niñas con discapacidad.
  2. Apoyar la prevención de la transmisión intergeneracional de la VCMN con discapacidad a través de programas de crianza positiva.
  3. Mejorar el acceso a la educación y a los servicios de salud sexual y reproductiva de las mujeres y niñas con discapacidad. El aumento del conocimiento y del acceso a estos servicios por parte de prestadores sensibilizados a las necesidades y vulnerabilidades específicas de las mujeres y niñas con discapacidad puede ser un factor de protección frente al abuso sexual.

Recomendación 6: Fortalecer la base de conocimientos sobre la VCMN con discapacidad en la región mediante la generación de pruebas rigurosas sobre la eficacia de las intervenciones.

  1. Mapear las prácticas prometedoras existentes que están armonizadas con la CNUDPD.
  2. Apoyar programas piloto o intervenciones dentro de los programas existentes con evaluaciones de impacto más rigurosas
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