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Lácteos, granos, aluminio y acero, la “vaselina” para México en el TMEC

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11 de diciembre de 2019/Efraín Klériga/MXpress. -Los que hemos sido asalariados casi toda nuestra vida vemos con simpatía la norma del nuevo TLC que obligará a los establecimientos del clúster automotriz, a pagarle al menos al 45 por ciento de sus trabajadores 16 dólares la hora, unos dos mil 458 pesos por jornada de ocho horas.

Pero México aceptó, además de que los trabajadores mexicanos se sindicalicen libremente, que aumenten los salarios, y  un nuevo mecanismo bajo el cual Estados Unidos y Canadá pueden convocar a paneles de expertos laborales internacionales para quejarse de que las fábricas mexicanas nieguen libertad de organización y negociación colectiva, según dice un despacho de la agencia Reuters.

La Confederación Patronal de la República Mexicana, consideró que México no necesitaba correr ningún riesgo ni tener prisas para negociar el TMEC o USCMA, porque el viejo TLC estará vigente hasta que entre en vigor el nuevo tratado obligado por Donald Trump, quien está en campaña.

“Aún contamos con una importante red de protección en el todavía vigente TLCAN de 1994. Con esto, no tenemos prisa para aprobar modificaciones que contradigan los acuerdos originales alcanzados y aprobados por los tres países. Nuestro también socio, Canadá, así lo está haciendo”, dijo la Coparmex en un comunicado.

En caso de un establecimiento que no cumpla los compromisos salariales y de libertad de afiliación sindical, el TMEC permite sancionar a los establecimientos e incluso a todo un clúster con el bloqueo de exportaciones y la imposición de aranceles.

Pero la ignorancia extrema en economía del presidente Andrés Manuel López Obrador no le permitió darse cuenta de que México, gracias a gobiernos que como el suyo han invertido poco en educación y menos aún en investigación científica y tecnológica, tiene como  única ventaja competitiva para el comercio internacional la mano de obra barata.

El Washington Post afirma que México logró posponer el endurecimiento de las reglas de origen automotriz para el acero norteamericano, pero no para el aluminio, desconociendo que actualmente una gran cantidad de camionetas se fabrican con este metal.

Además, para 2025 un automóvil o camión armado en México  debe tener una integración de al menos 75 por ciento de las partes de fabricación dentro de los tres países del bloque, lo que significa otra norma que hará a los fabricantes mexicanos de autopartes perder competividad que ganan con bajos salarios y acero y otros metales provenientes de China o Sudámerica.

El Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá le da a los Estados Unidos más acceso al mercado lácteo canadiense y pone fin a un sistema de precios que limita las importaciones de los ingredientes lácteos industriales conocidos como productos lácteos de Clase , afirmó James MacDonald de la agencia  Bloomberg.

Los canadienses señalan que el USCMA «negociación larga, ardua y, a veces, tensa», que el presidente Trump forzó imponiendo aranceles al acero y aluminio canadienses, citando preocupaciones de seguridad nacional.

En México los pequeños productores de lácteos quedarán fuera de mercado al tener que competir con importaciones masivas y con arancel cero de leche y quesos de Estados Unidos, producidos a gran escala y en donde los productores reciben un reembolso fiscal y no pagan por el agua.

Y en México y con las pocas salvaguardas que había dejado en 1994 el Tratado de Liber Comercio, que instauró el desaparecido Procampo para compensar a los productores, Estados Unidos envío a México más de 19 mil millones de productos alimenticios, hasta octubre pasado.

En el mismo la industria alimentaria mexicana, incluidas las agroindustrias de todos los niveles, habían exportado 14 mil 837, en medio de un clima político en el cual el gobierno de Andrés Manuel López Obrador los ha atacado quitándoles subsidios y las ventas al gobierno federal, para dedicar esos recursos a los sembradores de maíz que están fuera de competencia por sus altos costos.

Pero el nuevo tratado de libre comercio incrementó las cuotas para las agroindustrias de Estados Unidos, al mismo tiempo que debido a la falta de subsidios y créditos, en México este sector se ha vuelto menos competitivo.

 

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