Pensar que había un acuerdo previo para permitirle a Trump ser el muchacho chicho de la película gacha, parece muy realista.

Sábado 11 de abril de 2020/Efraín Kleriga/Opinión-MXpress. –Para Estados Unidos subir los precios del petróleo cerca o por arriba de los 50 dólares por barril, es vital, por eso Donald Trump, en plena campaña de reelección quiso mostrarles a los electores de Texas que, si su sufren por la mala administración dla crisis del Covid-19, actúa para rescatar a la principal industria de esa entidad.

Que López empeñe al país para lograr sus caprichos, no es nuevo, pero el último compromiso con Trump podría costar más que los Tratados de Guadalupe-Hidalgo.

En el trato con Trump el diablo siempre está en los detalles —Quizá él es diablo de los detalles— y no es sencillo olvidar que en el último trato, México terminó poniendo a miles de soldados y guardias nacionales como Border Patrol, al sur del río Bravo, y pagando este operativo con fondos de la Hacienda Pública, situación que utiliza Trump en su campaña, aplaudiendo la blandura de López cada vez que puede y mostrándolo como prueba de que México sí pagó por su muro.

Y quienes piensen que la ayuda de Trump podría salirle “cara” a México están equivocados, va a salir más cara que el operativo antiinmigrante de la Guardia Nacional, pero para Andrés Manuel López Obrador no dar su brazo a torcer, vale la península de Baja California o lo que sea.

En Texas la industria petrolera es la principal fuente generadora del producto estatal, y la producción de petróleo crudo significa el 41 por ciento del total nacional con una producción alrededor de 5.8 millones de barriles por día, y también es uno de los principales productores de gas.

Pero además Texas contribuye en las votaciones para presidente con 38 votos electorales, el segundo detrás de los 55 de california y por arriba de los 29 de Nueva York y Florida. Salvar el petróleo es salvar esos votos.

Donald Trump es tramposo y reconoce un trato jugoso donde se lo ofrecen. Toda su vida ha prosperado, mantenido sus lujos y su fama, e incluso, llegó a la Presidencia, haciendo tonto a quien puede. Y tiene suerte, ahora encontró en Andrés Manuel López Obrador y su ego exacerbado y lastimado, a la víctima perfecta.

Cuando el presidente mexicano y su secretaria de Energía no pudieron ver la conveniencia de bajar la producción, pero subir el precio muy cerca o por arriba de los 49 dólares que tienen presupuestado para este año, Trump sí vio la oportunidad de hacer caravana con sombrero ajeno.

«Estamos tratado de sacar a México, como dice la expresión, por arriba del barril”, dijo al anunciar que Estados Unidos bajaría por México en 250 mil barriles diarios su producción y eso permitiría a México porfiar en su postura de reducir solamente en 100 mil barriles la producción.

“Estados Unidos ayudará a México y nos reembolsarán en algún momento en una fecha posterior cuando estén preparados para hacerlo», dijo Trump, según el diario The New York Post.

Trump hizo un trato de ganar-ganar. Si el precio del crudo sube por arriba de los 49 dólares por barril como México necesita, también habrá sacado a la industria petrolera del sur de Texas que depende del fracking o fractura hidráulica para poder producir, y donde el costo real de producción anda por los 45 dólares por barril extraído.

En este caso, de que el precio suba por arriba de los 49 dólares, Trump en plena campaña —puede apostarlo— cobrará de alguna otra forma en que haga a México humillarse, como convertirse oficialmente en tercer país seguro, porque de facto ya lo somos.

En caso de que el precio no suba lo suficiente para que Texas recobre toda su producción petrolera, Trump podría recurrir a obligar a México a nuevos recortes o bien a venderle más crudo a precio preferente o a comprarle más gas caro, o a lo que se le ocurre, porque como dicen, tiene al presidente mexicano de rodillas y con los pantalones abajo.

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