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Quiebra de Pemex impedirá  la recuperación de una caída histórica

El cambio verdadero será que López Obrador modifique su estrategia fallida y deje de pensar que México saldrá gracias a Pemex, empresa que de ser particular ya se habría declarado en quiebra y tendría encima a todos los acreedores.

Martes 5 de mayo de 2020/Efraín Kleriga/Opinión-MXpress. –México vivirá una crisis de grandes dimensiones nunca vista en la historia institucional del país, y los resortes para la recuperación no responderán con rapidez, debido a que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha centrado su política económica en Pemex, empresa que está virtualmente quebrada.

La Junta de Gobernadores del Banco de México pronosticó que la actividad productiva en la primera mitad de 2020, tendrá una caída no vista desde la Gran Depresión al comienzo de los años 30 del siglo XX y la en 2021, esto se encuentra sujeto a riesgos como el posible resurgimiento de brotes epidemiológicos, los daños a los aparatos productivos.

“Las inciertas perspectivas de Pemex y el posible agotamiento de los recursos del FEIP (Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios) en un futuro cercano”, dice Banxico.

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Petróleos Mexicanos recibió tres golpes por igual número de flancos: La mala política de la Cuarta Transformación, la crisis del coronavirus y la abrupta caída de los precios internacionales del crudo, y ahora, a punto de irse a la ruina, amenaza con llevarse a toda la economía de México e iniciar una década perdida.

México vive un panorama siniestro: Una pandemia, la quiebra de Pemex, una crisis nacional e internacional y un gobierno tan dado a mentir como ineficaz para conducir al país  hacia una recuperación.

Ya pasó en 1982 cuando la caída de los precios internacionales del crudo, una recesión mundial y una economía nacional petrolizada, cerrada por la teoría de la sustitución de importaciones, dieron lugar a años de estanflación: recesión con inflación, está última que llego cerca del 200 por ciento.

“Andrés Manuel López Obrador, el presidente que desde 2018 apostó la fortuna del país en Pemex, está empujando a la empresa de nuevo en la dirección opuesta, incluso ante la crisis del coronavirus y el desplome de los precios de la gasolina”, afirma un análisis del Financial Times.

Al cancelar las Rondas Petroleras, López no solamente canceló la posibilidad de ampliar con mayor rapidez la producción de crudo sino le quitó al nuevamente monopolio estatal, la posibilidad de recibir recursos frescos por parte de nuevos inversionistas.

Las promesas fueron aumentar la producción de Pemex y la capacidad de refinación, y ninguna de las dos cosas ha sucedido, al contrario, se produce y se refina menos.

Tomando el tercer trimestre de 2018, el último trimestre completo del gobierno anterior, la extracción de crudo fue de un millón 827 mil barriles diarios y para el primer trimestre de 2020, con todo y «el aumento» que afirma López Obrador que ha habido, se produjeron un millón 739 mil barriles por día, es decir, la producción bajó 88 millones de barriles por día.

En cuanto a la refinación, pese a que según López el gobierno anterior la había dejado caída y su gobierno la ha «subido» al 50 por ciento de la capacidad instalada, esta producción también cayó y registra 98 millones de barriles por día menos.

Lángara como es, López señaló que la inversión de privados era más pequeña de lo que se dijo y que  la producción de esos socios mínima, una falacia que supo manejar como dato duro.

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López está cierto que la mayor parte de la gente nunca revisaría que estas inversiones si anuncian en su monto total, más por vanidad de los políticos que por necesidad, se ejercen por partes, nunca todo de un golpe y luego de localizar un pozo, para que este comience a producir, pueden pasar muchos meses e incluso años.

Pero una cosa es ser bueno para mentir y otra ser buen planificador, buen administrador, y con un agrónomo en la dirección de Pemex, quien solamente ha ejercido profesionalmente como personero político, y, con su recaudara de dinero sucio como Secretaría de Energía, la paraestatal lejos de ser el puntal de desarrollo prometido, es el lastre que lleva a la economía mexicana a la mayor caída desde la Revolución.

Pemex anunció el 30 de abril  una pérdida trimestral de 23 mil millones de dólares, la más grandes en la historia de una empresa acostumbrada a anunciar pérdidas, mientras que los incrementos en la extracción de crudo y en el porcentaje de refinación de petrolíferos de los que se ufana el presidente López, son una farsa.

En 2019 las pérdidas ya habían sido históricas y llegaron a 18 mil  millones de dólares y la deuda de la petrolera llegó a  105 mil millones de dólares además de un pasivo laboral para jubilaciones que debe financiar, por  77 mil millones de dólares.

Las perdidas de Pemex son del orden de los mil 880 millones de pesos por día y tiene un servicio de deuda cercano a los 120 mil millones de pesos por día, y con ingresos de tres mil 400 millones por día, la petrolera está quebrada.

La situación es que sin impactar las pérdidas en la deuda, que finalmente llegarán a los pasivos, Pemex debe 175 mil millones de dólares, por los pagos por poco más de seis mil millones que hizo a finales de 2019.

Pero esa deuda en pesos mexicanos ya se tornó gigantesca e inmanejable por la caída del tipo de cambio, y sumado 908 mil 385  de las perdidas desde el 2019, la petrolera debe 4.93 billones de pesos, es decir el 28 por ciento del producto interno bruto o el 80 por ciento del Presupuesto de Egresos de la Federación para 2020.

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David Shields, especialista en temas energéticos, confirmó que las deudas de Pemex son virtuales, donde la situación se ha vuelto sumamente preocupante. “Falta realismo a la situación petrolera. Hay que buscar nuevos tipos de capitalización de Pemex”, afirmó.

El BBVA Bancomer ve que el  sistema financiero enfrenta ante la pandemia el desafío de  mantener un flujo adecuado de financiamiento, conservar condiciones de liquidez y de operación adecuadas para los mercados cambiario y de renta fija y ayudar a que los intermediarios puedan administrar sus riesgos de mercado y crédito.

“Bajo dinamismo de la captación bancaria la coloca en una posición vulnerable frente a los efectos adversos que la pandemia de Covid-19 tendrá sobre la economía y los mercados financieros”, dice BBVA.

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