La realidad del gobierno de López es que camina a pasos agigantados hacia la insolvencia económica y política que vive Venezuela y pronto para comer, o utilizan dólares o  no se comerá. 

Jueves  7 de mayo de 2020/Efraín Kleriga/Opinión-MXpress. -El presidente Andrés López Obrador inició una ofensiva política y mediática para tratar de culpar de la profunda crisis económica que vive ya México a la iniciativa privada y a los gobiernos anteriores.

Lo que es claro es que si López sigue con sus acciones inconsecuentes e ilegales como cambiar las reglas a los inversionistas, cerrar fábricas, la amenaza de que la deuda soberana perderá el grado de inversión son reales, y cuando haya necesidad de pedir prestado para comprarle despensas a sus apoyadores o para pagarles los programas sociales, pagar el servicio de deuda, el dinero se conseguirá muy caro o no se conseguirá.

Aunque López dice que no quiere “regresar a lo que sucedió con el Fobaproa, de bancos quebrados”, precisamente el no enfrentar la crisis la necedad de pensar que el financiamiento o deuda es negativo, van a llevar a México a una situación similar a la que hizo que el Fobaproa se convirtiera en el IPAB o Instituto para la Protección del Ahorro Bancario del cual él ha tratado de sacar fondos.

López habla de que él escribió un libro, pero en ese libro no entendió ni jota de cómo se gestó el problema y cuál eran las consecuencias si se seguía adelante con bancos que no podían prestar, empresas quebradas y cuáles fueron los pros y los contras de esa maniobra que, para muchos fue excesiva pero no ilegal.

“Me hacían las cuentas: ‘No van a salir’, bueno, hasta un expresidente dijo: ‘No va a salir, va a tener que recurrir a la deuda’. Estamos enfrentando esta adversidad y vamos a hacer todo lo que podamos para no aumentar la deuda por lo que ya expliqué, aumentar la deuda es trasladar problemas a las nuevas generaciones, comprometer el futuro de las nuevas generaciones”, afirmó.

La cortedad de conocimientos de López con respecto de la economía lo hacen pensar que al golpear a un sector del empresariado no lesiona el empleo en ese sector y no sabe que el peso de la deuda soberana es lo que representa ésta con respecto a todo lo que produce el país o producto nacional bruto o producto interno bruto.

Por tanto, si la crisis que ya vivimos y en la que según él mismo López Obrador se han perdido ya 900 mil empleos formales, en lugar de ser una contracción de cinco a seis puntos llega a ser de 10, 12 puntos o más, la deuda actual va a aumentar y las posibilidades económicas para pagarla, van a disminuir, además de que el crédito que se llegará a conseguir será más caro.

El ejemplo es una familia que tiene ingresos anuales de 500 mil pesos y debe 240 mil pesos, su deuda representa el 48 por ciento de producto familiar, pero si tiene una caída de 12 por ciento, su ingreso anual baja a 440 mil pesos y su deuda, aunque siga siendo de 240 mil pesos, va a representar el 54.5 por ciento de su producto familiar, y los bancos podrían considerar que no tiene ya capacidad de endeudamiento.

Aunque López afirmó, con frivolidad, como siempre, que con el IPAB  empezaron a cometerse actos de corrupción, “por ejemplo, se empezaron a comprar carteras a los bancos que eran de por sí incobrables, empezaron a falsificar avalúos”, no sabemos que hasta la fecha él como jefe de varios partido que ha sido, o ahora, como presidente, haya denunciado estos hechos e iniciado las investigaciones pertinentes, por lo tanto son imputaciones de pajita.

La crisis económica mundial ha sido y será más severa en México, debido al mal enfoque del gobierno de López, que ha mal utilizado el gasto público, considerado que su deber es pelearse con inversionista, cerrarle la inversión al campo energético, cancelar proyectos en marcha como la construcción del Aeropuerto de Texcoco, o la planta de cerveza  de Constellation Brands.

Ahora agrega una nueva campaña de epítetos duros y el anunció de que se cancela la inversión en energía limpia, pese a que Pemex ya perdió todo el dinero del gasto público que se le ha obsequiado indebidamente

Este jueves en su homilía mañanera, Andrés Manuel López Obrador dijo: “Si hay una quiebra de una empresa, pues que sea el empresario el que asuma la responsabilidad o los socios o los accionistas, porque el Estado tiene que proteger a todos y no actuar otorgando privilegios para nadie.

“Se tiene que poner por delante el interés general, el interés de la mayoría de los ciudadanos y de manera humanitaria atender con preferencia a los pobres. Es una gran injusticia, es una inmoralidad utilizar al Estado para rescatar a empresas o a instituciones financieras en quiebra”, afirmó López.

La primera objeción sería que él no es “el Estado” que “tiene que proteger a todos” y la segunda que las grandes empresas no van a quebrar de la noche a la mañana y lo primero que van a hacer es comenzar a despedir personal, por lo tanto los perjudicados van a ser los trabajadores a los que él dice defender.

El Articulo 131 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos otorga al Presidente facultades para regir la economía, pero también le impone el deber de  regular el comercio exterior, la economía del país, la estabilidad de la producción nacional, o de realizar cualquiera otro propósito, en beneficio del país.

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