AMLO desnuda red de mentiras: Yo liberé a Ovidio, confiesa

Las muchas mentiras de López Obrador comienzan a enredarse y a mostrar abusos de autoridad. Hoy cambia su versión de “yo respaldé” a “yo ordené” en el caso Ovidio.

Es la séptima versión sobre la liberación del hijo de El Chapo

Viernes 19 de junio de 2020 /Efraín Kleriga/MXPress. -Tras la confesión de que fue él, y no Alfonso Durazo, quien el 17 de octubre pasado ordenó la liberación de Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín el chapo Guzmán Loera, las amabilidades con la familia del temido capo pasan de casualidad a complicidad.

“Yo ordené que se detuviera ese operativo y que se dejara en libertad a este presunto (sic) delincuente, habló al día siguiente o a los dos días, el presidente Trump para ofrecer apoyo”, dijo en su homilía de este viernes.

La confesión no pedida deja en calidad de mentiras todas las  seis declaraciones que hizo y rectificó, el Secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, desde la detención y casi inmediata liberación de Ovidio Guzmán, en rueda de prensa.

“Con el propósito de salvaguardar el bien superior de la integridad y tranquilidad de la sociedad culiacanense, los funcionarios del gabinete de seguridad acordamos suspender dichas acciones, igualmente tomamos la decisión de trasladarnos a la ciudad Culiacán”, dijo Durazo, el 17 de octubre.

Luego el secretario de la defensa, Luis Crescencio Sandoval, que la patrulla  actuó de manera, con deficiente planeación y que  no contaba con una orden de cateo, lo cual también resultó falso.

Posteriormente el 30 de octubre, López dijo que “La decisión la tomó el gabinete de seguridad, de manera conjunta, los secretarios de la Defensa, de Marina, de Seguridad Pública. Yo respaldé esa postura porque considero que lo más importante es la protección de las personas”

López Obrador  cambia su versión de “yo respaldé” a “yo ordené”, y muestra un respeto muy poco común en su discurso, al subrayar que Ovidio Guzmán es un presunto delincuente.

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Respeto que hace presumir afecto del presidente con la familia Guzmán Loera, porque no hubo tanto cuidado al calificar de “mañosos” a jueces y agentes del ministerio pública, de “corruptos” o “delincuentes de cuello blanco” a empresarios y políticos de otros partidos.

Incluso cuando se le reclamó que se haya “cuadrado” ante la mamá de El Chapo, y caminado fuera de la comitiva presidencial para irla a salud, López indirectamente mostró respeto por la familia al insultar a otros.

“Es una señora de 92 años. Y ya dije, la peste funesta es la corrupción, no un adulto mayor que merece todo mi respeto, independientemente de quién sea su hijo. Y lo seguiría haciendo. A veces le tengo que dar la mano, porque ese es mi trabajo, a delincuentes de cuello blanco, que ni siquiera han perdido su respetabilidad. Entonces, ¿cómo no se la voy a dar a una señora?, ¿cómo le voy a dejar la mano tendida? Se me hace mal el hacer eso”, afirmó en la homilía del 30 de marzo

En febrero de 2017  luego de que un helicóptero artillado rafagueó un domicilio en el que estaba parapetado un grupo del Cartel de los Beltrán Leyva, López declaró que fueron “ametrallados seres humanos de una forma en la que ni a los demonios se les combate así”.

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