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Importante

México dejó de ser economía emergente y se sumerge rápidamente

La crisis que ya provocó López Obrador y que seguirá ahondando por el mal manejo, es ya una crisis estructural y el próximo gobierno, cuando venga, tardará años en reparar la pobreza y el atraso que se siembra. 

Jueves 6 de agosto de 2020 /Efraín Kleriga/MXPress. –El desempleo, el aumento de la pobreza, la caída en la esperanza de vida, en el nivel académico, el incremento en la delincuencia y de las muertes por enfermedades crónico-degenerativas, ya son valores garantizados por el plan de Andrés Manuel López Obrador contra la contingencia económica.

Como lo hizo en su momento Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo y Pacheco, López, con una licenciatura acabada a jalones y con sietes y sin aprobar la economía muy básica que se lleva en ciencias políticas, juega desde palacio nacional con la economía nacional y con la suerte de 128 millones de mexicanos, como niño con soldaditos de plomo.

A nadie le extrañará que los datos más recientes  de la Inversión Fija Bruta— gastos realizados en Maquinaria y equipo de origen nacional e importado, así como los de Construcción—  hayan caído  a su nivel más bajo en 23 años, tampoco que se anuncie la quiebra de uno de cada tres restaurantes y dos de siete tres hoteles.

Falta de inversión significa que no se están creando empleos remunerados y cierre de empresas significa muchas familias que tendrán que buscarse el pan como sea.

Pero no son solamente los datos de inversión, son los de crecimiento,los de pobreza,los de criminalidad, y hechos como que se acepte que haya inspectores laborales del TMEC, en la Embajada de Estados Unidos.

En 1982 y 1983 los ciudadanos de urbes pobladas de pronto conocieron un nuevo tipo de delincuentes: Gente de clase media que asaltaba mujeres afuera de los supermercados y les robaba la compra, y con menos frecuencia, la bolsa.

También incrementaron los secuestros, los asaltos bancarios, y muchas bandas de contrabandistas que operaban en la frontera, traficando con licor, cigarrillos y electrónicos, comenzaron a llevar droga a estados Unidos.

“¿Por qué lo critican? Esperan a que termine”, es una de las frases más socorridas de los defensores de la Cuarta Transformación, quienes también concluyen que si en los gobiernos anteriores hubo corrupción y no se logró mejorar la seguridad pública, también López tiene derecho a no dar una y prohijar el pillaje.

En 1982, cuando concluyen los dos gobiernos populistas que crearon más de mil paraestatales pegadas al presupuesto, entonces, cuando la profundidad de la crisis estructural, como la de  hoy, México tenía un presidente que basaba el progreso invirtiendo en Pemex.

Un presidente que alegaba que  estatizando empresas y cerrando la puerta al capital privado y manejando la economía desde la oficina del Presidente, México entraría al mundo desarrollado.

Pero las cosas no fueron así, las frases de López Portillo como, “aprender a administrar nuestra riqueza” y “defender el peso como un perro”, son parte de una historia de fracasos que para revertirlos fue preciso perder toda una década y modernizar la economía que hoy, este otro López, quiere regresar al pasado.

López Obrador habla de la pobreza, pero cree que se trata de un problema de caja y no de una muy profunda desigualdad que afecta lo social y lo familiar, y que para combatirla se requiere mejorar la educación, crear mejores empleos, promover la investigación científica y tecnológica, aumentar los apoyos para los educandos, mejorar la inversión en salud y en infraestructura.

El doctor Samuel León Brindis, el único ex gobernador de Chiapas que podía vivir en Tuxtla Gutiérrez con la reja de su casa abierta y acompañado sólo de su vieja hermana, decía que las carreteras sacan a los ladrones y que el trabajo espanta la pobreza.

La metáfora era que la infraestructura que lleva el progreso hace que la gente deje de caer en manos de caciques y defienda su patrimonio.

En México como en todas partes del mundo, la mayor parte de pobres son hijos de pobres, pero en nuestro país la movilidad social es menor debido a la falta de oportunidades de empleo, educación, servicios de salud, de patrimonio  y de alimentación suficientes.

Las estadísticas de empleo han ido de la mano con la reducción de la pobreza, y la nueva anormalidad que de López Obrador va a traer desempleo, menor inversión, menores impuestos, aumento en la delincuencia, disminución en la esperanza de vida, y estallidos sociales en todo el país.

Malos tiempos los nuestros, la crisis, la década perdida que viene, para muchos, serán los últimos años de nuestra vida.

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