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Lloran a 43 pero olvidan a miles de desaparecidos

Debe conocerse la verdad de la desaparición de los normalistas, pero no hay  por qué el Estado debe darle preferencia de tiempo y recursos a esa búsqueda que a la desaparición de los otros 62 mil desparecidos. 

Domingo 27 de septiembre de 2020 /Efraín Kleriga/MXPress. –La desaparición de 43 normalistas, la madrugada del 27 de septiembre de 2014, dio los grupos de normalistas y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) las víctimas que su movimiento necesitaba como bandera.

En México hay 61 mil 637 personas desaparecidas, según datos del subsecretario de  Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas, y entre estas están los 43 normalistas de la Normal Rural de Ayotzinapa.

El movimiento de los normalistas y de los maestros de la CNTE no es un movimiento humanista que proteste en contra de la terrible violencia que ha ido escalando en este país en los últimos 20 años.

Es un movimiento particular, con sus 43 víctimas, y protestan contra Estado el cual paga sus estudios, alojamiento comida, y posteriormente les da empleo en condiciones superiores a la de la mayoría de los mexicanos, con prestaciones que incluyen dejar de trabajar cada vez que quieran protestar.

A la fecha todo indica que es el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, los mismos normalistas y la CNTE, los más interesados en que no se sepa la realidad de los que pasó esa madrigada del 27 de septiembre, hace seis años.

Esta masacre, el activismo de la izquierda mexicana, incluidos los partidos, de las agrupaciones magisteriales, de los normalistas y de organismos civiles que apoyaron la tournée mundial de los padres, fue la que debilitó al viejo Estado democrático y dio paso a la dictadura.

Tan innegable como la desaparición de los 43 normalistas, por motivos hasta la fecha no conocidos, es que estos tenían una historia de secuestros a choferes de autobuses y de camiones repartidores, robo de vehículos, de mercancías, daños en propiedad privada y en propiedad pública, sedición y motín.

Secuestros, robos, daños en propiedad pública, propiedad privada, lesiones, sedición, motín e incluso rebelión., que ningún gobierno se ha atrevido a sancionar debidamente y que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador tolera para poder mantener el clima de intranquilidad con el que lucra.

Sedición según el Código Penal federal es el acto tumultuario sin uso de armas, que ataca a la autoridad para impedir el libre ejercicio de sus funciones, mientras “motín” es, además, perturbar el orden público con empleo de violencia en las personas o sobre las cosas, o amenazar a la autoridad para obligarla a tomar alguna determinación.

Es también el acto tumultuario y violento que busca reformar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (Como tirar la Reforma Educativa) Reformar, destruir o impedir la integración de las instituciones constitucionales de la Federación, o su libre ejercicio.

En la normal que lleva el nombre de Isidro Burgos, el exdirector quien reubicó el plantel en la ex Hacienda de Ayotzinapa, no parece que hayan formado maestros notables, pero si anarquistas y guerrilleros que pretendían instituir un estado comunista, como Lucio Cabañas y Genaro Vázquez.

Las normales rurales son un resabio del México agrario y de la cruzada de alfabetización que lanzó en 1934 el gobierno de Lázaro Cárdena de Río, pero el México rural y con aspiraciones marxistas e  incluso anarquistas, desapareció hace décadas.

Las normales rurales desde hace más de 40 años se han convertido en un problema político y una amenaza para la paz pública, en lugar de una solución, y los maestros emanados de estas instituciones pasan a formar parte de la CNTE; agrupación que se opone por sistema a mejoras educativas o capacitación para los docentes.

En los últimos 20 años en las escuelas bajo la Coordinadora de Maestros se labora un 40 por ciento menos días que en el resto de las escuelas públicas del país.

Las normales rurales fueron un proyecto educativo producto del ala comunista de la Revolución de 1910, y se formaron al tiempo de cooperativas, agrupaciones gremiales  socialistas o movimientos anarco-comunistas como el del sátrapa Tomás Garrido Canabal.

Garrido Canabal convirtió a Tabasco entre 1920- 1924 y 1930 – 1934, en una ínsula divorciada del gobierno central, y apoyada por un grupo beligerante conocido como los Camisas Rojas.

México es un país sacudido por masacres, la última de las cuales, los 137 muertos en la explosión de ductos de gasolina de Pemex en Tlahuelilpan, Hidalgo, fue directamente responsabilidad del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien dio a la Ejercito la orden de no retirar a la gente que quiso robar gasolina.

En San Fernando, Tamaulipas, han ocurrido dos masacres, en 2010 y 2011, en las que murieron al menos 270 personas, de acuerdo con los cadáveres localizados y la mayor parte de los cuales nunca ha sido identificada.

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