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Importante

Sin más impuestos y sin más deuda, solo recortes a estados

*Las finanzas públicas del actual gobierno federal mantienen la disciplina fiscal del sexenio anterior, pero con la diferencia de que ahoga a estados y municipios.

EL MUNDO DE EDMUNDO / Noviembre 17, 2020

Edmundo Crespo Ruiz

«El gobernador (de Nuevo León) nos quiere a veces engañar con verdades a medias», Tatiana Clouthier, diputada federal plurinominal de Morena por Sinaloa avecindada en Nuevo León, 10 de noviembre de 2020.

El pasado viernes 13 de noviembre finalmente se dio lo que muchos esperábamos, no porque coincidiéramos con la decisión, sino porque era muy poco probable que sucediera lo contrario y más con la amenaza del recién electo presidente de Morena, Mario Delgado, los diputados federales de ese partido y de sus aliados PT, Encuentro Social y PVEM por tercera vez sacaron su aplanadora «ilegítima» y aprobaron el presupuesto que les ordenaron desde Palacio Nacional.

Sin duda, pensaron en el 2021, pero no en los ciudadanos de sus estados, sino en los que deciden en su partido para que puedan ser incluidos en las boletas, apostando a que otra vez la operación de Andrés Manuel López Obrador les permitirá, si son los elegidos como candidatos, que la ciudadanía los respalde.

Y para amarrar, por si alguno pensaba salirse del redil, el flamante líder de Morena les mandó un mensaje muy claro: o apoyan a López Obrador o se olvidan del 2021, y no sólo a los morenistas, los aliados saben que difícilmente regresarán para la siguiente legislatura si su partido no va en alianza con Morena. «Bienvenidos quienes quieran estar con nosotros. Pero tendrán el compromiso indeclinable de apoyar nuestro proyecto y apoyar la Cuarta Transformación y apoyar a nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador”, un claro mensaje para los legisladores aliados.

Como parte de su estrategia, después de ser exhibidos por los gobernadores y la oposición por su voto, los legisladores amlistas han salido a defender su decisión argumentando lo mismo que su líder: Austeridad, no privilegios y combate a la corrupción, exigiendo que los gobernadores se sometan a la política de López Obrador.

Asumen en su discurso, que es parte de su estrategia electoral, que sólo Morena puede ser incorruptible y además que los gobiernos estatales son corruptos en todo lo que tocan, que anteponen el interés de robar sobre las necesidades de sus gobernados. No tengo evidencias ni para contradecir lo primero, ni para afirmar lo segundo, pero creo que la manera de gastar del gobierno federal deja muchos huecos para la corrupción.

En el gobierno federal sobresale la disciplina fiscal, que sin duda es aplaudible, no aumentar deuda, ni impuestos, el problema viene en lo siguiente: ¿cómo se reparte el pastel que queda?

Las finanzas federales están sólidas, pero en los estados y municipios se está haciendo un gran esfuerzo para enfrentar la pandemia y han tenido que sacrificar proyectos importantes para el desarrollo de sus entidades, además de que algunos han tenido que contratar deuda para enfrentar la caída de ingresos.

Aplaudible que la semana pasada Fitch Rating haya ratificado la calificación crediticia de México y le dé una perspectiva estable, alejando por lo pronto los riesgos de una pérdida de grado de inversión. Pero, posiblemente, el siguiente año algunos estados verán reducida su calificación ante la necesidad de contraer deuda por la falta de recursos federales.

A lo mejor por eso nuestro líder dijo que esta pandemia le caía como «anillo al dedo» a la 4T, está ahogando a las autoridades locales, provocando que no se pueda enfrentar eficientemente la pandemia y la crisis económica provocada por ésta. Y, en pleno proceso electoral, sus candidatos tendrán el valor (iba a poner “desfachatez”, pero se me hizo muy agresivo) de criticar a las administraciones locales y acusarlas de despilfarro y corruptas, a tal grado que endeudaron a su estado, que no aprenden del ejemplo de López Obrador que, sin deuda ni aumento de impuestos, tiene finanzas sólidas y además le alcanza para sus grandes obras, darles apoyo a los más necesitados y, sobre todo, darles a los alcaldes y gobernadores lo que por ley les corresponde, no los deja solos.

Más allá de cifras, creo que la decisión del pacto fiscal pasa por una pregunta muy sencilla, ¿para qué prefieres que se usen los impuestos que pagas: para lo que consideran importante tus autoridades locales o para las prioridades de tu presidente?

Dentro de 201 días tendrá usted la oportunidad de responder ésta pregunta: Si vota por un candidato a diputado federal por Morena, PVEM, PT, Partido Encuentro Solidario (PES), Redes Sociales Progresistas (RSP) o Fuerza Social por México apoyará las prioridades de Andrés Manuel López Obrador; si vota por cualquier otro, abre la posibilidad a que sea diferente. Ahora bien, si en sus prioridades no está votar, perfecto, sólo que después no se queje si la mayoría de los que sí votaron no piensan igual que usted.

Así como nuestro líder apuesta a que de tanto repetir las cosas la gente se va a convencer, también apuesta al hartazgo silencioso, a que sus detractores se cansen de cuestionar al ver que las cosas no cambian y no tengan impacto en el resto de la sociedad, y claro también a la memoria de corto plazo de las personas que se olvidan de cosas pasadas. Por eso no hay que olvidar que hace 2 meses y un día se celebró el mal llamado sorteo del avión presidencial y, hasta ayer, López Obrador no había dado el informe económico, ni tampoco ha vendido la aeronave.

¡Hasta la próxima semana!

ecrespo@mobilnews.mx

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