* Para hacer contrapeso a las encuestas, que a veces no son de su total agrado, López Obrador destinará recursos públicos “gratuitos” para hacer y difundir estudios sobre la aprobación de su gestión.

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Edmundo Crespo Ruiz

«Como hay libertad, cualquiera puede hacer su encuesta, entonces, vamos a dar a conocer periódicamente la nuestra», Andrés Manuel López Obrador, Diciembre 2 de 2020.

El pasado martes al cumplirse dos años de su gobierno nuestro líder presumió que la mayoría del pueblo lo apoya, que eso es lo fundamental. Aseguró que en la última encuesta, el 71 por ciento de los ciudadanos mexicanos desean que “sigamos gobernando y con eso tenemos”.

Al siguiente día, informó en la conferencia matutina de una encuesta telefónica realizada por la Subsecretaría de Desarrollo Democrático de la Secretaría de Gobernación, de manera telefónica a 2 mil 500 ciudadanos.

Por poco más de 16 años tuve la oportunidad de colaborar en el departamento de opinión pública del periódico El Norte y, sin duda, que las personas que ahí trabajan realizan las encuestas apegadas a principios básicos, utilizados en teoría por todas las casas encuestadoras serias, que permiten que los resultados se aproximan a lo que la sociedad piensa sobre determinado tema.

Esas reglas básicas pueden ser rotas con suma facilidad si se tiene la intención de buscar un resultado, no de aproximarse a la realidad.

En principio, se determina el universo que se quiere representar. Si se quiere reflejar lo que piensan los mexicanos se busca que, al menos en cuanto al género, la edad y la distribución geográfica, sea representativa porque se asume que un hombre joven del sur del país tiene diferente opinión que una mujer adulta del norte, un hombre adulto mayor del centro del país, además de otras variables, cuando el tamaño del estudio lo permite, como nivel socioeconómico y escolaridad. Y me hace ruido que en este estudio se tenga 68.9 por ciento de mujeres y 31.1 por ciento de hombres, lo que sin duda podría afectar la calidad del resultado.

Ahí como no queriendo, López Obrador desplegó en la pantalla la simpatía partidista: el 31.8 por ciento simpatizan con Morena y por todos los demás partidos sólo el 19 por ciento, sin duda puede también afectar la encuesta, aunque hay una clara ventaja de Morena no fue de ese nivel ni en la elección del 2018, la mayoría votó por otro partido en las elecciones legislativas.

Otro punto relevante en la elaboración del cuestionario es el orden de las preguntas, si primero se evalúan todos los asuntos donde presuntamente hay aciertos como el combate a la corrupción, la ausencia de impunidad, los exitosos programas sociales, la exitosa estrategia para evitar que la pandemia afectará a las personas y sus empleos, además de ponerles adjetivos calificativos que los magnifiquen, seguramente al preguntar después si lo aprueba o no, sería mayor el nivel de aprobación.

Sería similar, pero en sentido contrario, si primero se evalúan todos sus presuntos desaciertos como la crisis económica que generó pérdida de empleos desde antes de la pandemia, la inseguridad que sigue en niveles elevados, la falta de medicamentos, los escándalos de corrupción de familiares y colaboradores cercanos a los que no se les ha aplicado la ley, y después se pregunta si aprueba o desaprueba la gestión del presidente, seguramente bajarían los niveles de aprobación. Por eso, lo recomendable es poner la pregunta de aprobación al inicio de la encuesta, lo que se trata de reflejar es lo que piensa el ciudadano común con la información que cuenta de manera habitual.

Igualmente el fraseo de la pregunta es relevante, el efecto es diferente si se pregunta: ¿desaprueba que el Presidente López Obrador destine miles de millones de pesos a programas sociales para apuntalar el voto hacia el 2021 por su partido o no lo desaprueba?, que si se pregunta: ¿aprueba que López Obrador pague parte de la deuda que la sociedad tiene con las clases pobres que han vivido en el abandono por culpa de los gobiernos anteriores, destinando recursos a programas sociales, en vez de entregarlos a los empresarios que se beneficiaron de actos de corrupción de gobiernos mafiosos anteriores?.

También hay algo más que puede afectar. Imagínese que le llaman al teléfono de a su casa y le dicen: «llamamos del gobierno federal y estamos realizando una encuesta», muchos de los que no son afines al gobierno simplemente colgarían y otros a lo mejor darían respuestas que no los puedan afectar. No creo que hayan realizado así las entrevistas, pero si fueron gratis porque, como dijo nuestro líder, «no cuesta porque la hace el mismo gobierno», y se hicieron en los tiempos libres, no estoy claro que se haya podido hacer con el rigor científico que se necesita.

La pregunta con la cual López Obrador afirma que cuenta con la aprobación del pueblo es: «la revocación de mandato propone que si el pueblo no está satisfecho con la forma de gobierno del presidente en turno se pueda votar para que renuncie antes de terminar su sexenio. Si hoy fuera la consulta para valorar el trabajo de Andrés Manuel López Obrador como presidente ¿usted votaría porque renuncie o porque termine su sexenio?», a esta pregunta 71.1 por ciento respondieron que termine su sexenio, que en la pregunta no deja claro que lo termine en 6 años.

Sobre ese 71.1 por ciento de los entrevistados, no me queda claro que sea representativa del pueblo, rechaza que renuncie, más no significa que está satisfecho con su forma de gobernar, si en realidad se quería valorar el trabajo del Presidente y también medir lo de la revocación de mandato deberían de haberse realizado dos preguntas: ¿Está satisfecho o insatisfecho con la forma de gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador?; y ¿usted votaría para que el Presidente Andrés Manuel López Obrador renuncie o para que termine su sexenio?

En general, yo desapruebo la gestión de nuestro líder, no significa que no tenga cosas positivas, pero soy de la idea que está cometiendo más errores que aciertos. Si me hubieran entrevistado,seguramente, hubiera respondido que no debe renunciar. Creo que lo que debemos de hacer como sociedad es aprovechar las elecciones del 2021 para ponerle un contrapeso en el Poder Legislativo, ya que sería peor que dejará el poder antes de concluir su mandato.

Muchos políticos, y entre ellos López Obrador, hacen uso propagandístico de las encuestas y tratan de mandar mensajes para influir en los electores. A los que apoyan las políticas del Presidente y creen que debe de seguir sin contrapesos para poder concluir la Cuarta Transformación, no se confíen de que esa «mayoría que lo aprueba» va a ir a las urnas a lo mejor ese apoyo no es tan real; sería mejor que se preparen para ir a votar dentro de seis meses para refrendarle su apoyo. Si, en cambio, usted cree que se necesita un contrapeso, no se desanime, no crea que todos los que lo aprueban votarían por él, creo que es más probable que los que lo desaprueban tengan un motivo más fuerte para votar, ejerza su voto, no hay peor elección que la de no votar.

Después de tanto tiempo de nuestro líder invertido en hacer que la rifa del avión presidencial fuera un éxito financiero para el sector salud, en su segundo informe de gobierno se limitó a decir: «se rifó el avión presidencial y se entregaron 100 premios de 20 millones a particulares, escuelas y hospitales». Y a 12 semanas de que se realizó el mal llamado sorteo del avión presidencial seguimos esperando el informe económico, más allá de si se entregaron los premios.

¡Hasta la próxima semana!

ecrespo@mobilnews.mx

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3 comentarios en «La guerra de las encuestas»

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