Desde hace 20,000 años que la humanidad asume su historia, en ese periodo se han llevado a cabo tres revoluciones en el hacer y pensar.

 

Durante la primera revolución, se llevó a cabo la conquista de los animales, las plantas y demás elementos naturales. Surgió la agricultura y la ganadería, la humanidad comenzó a beneficiarse de la fuerza animal y de la naturaleza como ríos, caídas de agua, viento, corrientes marítimas y el fuego, naciendo la sociedad sedentaria.

Asimismo, la segunda revolución se caracteriza por la conversión de la fuerza natural en fuerza mecánica, innovando con instrumentos de trabajo, así la fuerza de trabajo del ser humano adquirió autonomía y se empezó a posibilitar el trabajo ininterrumpidamente durante periodos más prolongados. Por ejemplo los motores de vapor, combustión interna y nuclear, donde se va de la fuerza del agua a la de la termodinámica. Es la tecnología de los procesos industriales que hizo crecer la economía.

Subsecuentemente, la tercera revolución científica tecnológica, está caracterizada por el ritmo acelerado del progreso científico y tecnológico.  

El conocimiento científico en las ciencias biomédicas, ha podido progresar en forma exponencial gracias al avance tecnológico. En especial, les platicaré sobre el desarrollo de la  nutrición y dietética, ya que se tienen datos importantes sobre las cualidades intrínsecas de los alimentos y sus relaciones con las sustancias nutritivas y no nutritivas, utilizadas por el organismo humano. Hay muchos fenómenos nutricionales y metabólicos, que se producen a nivel celular del individuo, de esto nos habla la nutrigenómica y esto tiene alcances genéticos que se relacionan con factores ambientales, lo cual lo aborda la nutrigenética. Esta nueva área, llamada ciencia ómica, pretende mejorar la salud y evitar enfermedades, sobre todo las crónicas, teniendo en cuenta la constitución genética de los individuos.

Actualmente, este mismo enfoque, ahora se ha virado en una nueva vertiente, ya que la pandemia por la COVID-19 ha propiciado un cambio en la actividad alimentaria de las personas a nivel mundial. En general, se reporta un incremento de las comidas poco saludables, además de recurrir a refrigerios por la madrugada debido al aumento del apetito.

Específicamente, en México, el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), identificó que en una parte de la población los ingresos familiares disminuyeron en la pandemia y esto favoreció la compra de alimentos más económicos y en ocasiones disminuyeron la cantidad de alimento o bien dejaron de hacer alguna comida. Se ha favorecido el consumo de alimentos accesibles, que en la mayoría de los casos son alimentos altos en azúcares, grasas y energía, los cuales no proporcionan los nutrimientos inorgánicos, vitaminas y proteínas necesarias.

Lo cierto es que cuando parece que ya hemos dado grandes pasos en el aprendizaje de la Ciencia y la Tecnología, la naturaleza nos sorprende con algo nuevo, como este virus, que hemos de reconocer nos ha cambiado el estilo de vida. Hagamos de la ciencia nuestra aliada, tal vez es difícil de entender, pero sumamente atinada, hablemos con los científicos, leamos reportes acertados y oficiales con la finalidad de elegir lo mejor para nuestro bien.

Hasta nuestro siguiente momento de con-ciencia.

Si tienes dudas o preguntas, puedes escribir a dracarmen.cienciahoy@gmail.com

 

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Un comentario en «¿Qué nos trae la revolución científico-tecnológica?»

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