Hasta 40 por ciento piensa que el gobierno debe ser de militares

Han surgido datos que nos invitan a analizar el presente y a visualizar el futuro. 

Hace unos días, el Inegi y el INE presentaron los resultados de la Encuesta Nacional de Cultura Cívica 2020. La encuesta busca medir las actitudes de los mexicanos hacia el poder político. Los medios de comunicación que reportaron los resultados resaltaron dos datos: El 40% de la población está (muy o algo) de acuerdo en tener un gobierno encabezado por militares y que 77%, cree que México necesita un gobierno encabezado por un líder político fuerte.

Que 40% de la población se pronuncie a favor de un régimen militares un dato preocupante.

La asignación de funciones que le ha dado López Obrador a las Fuerzas Armadas no tiene precedentes. Está plenamente documentado y ampliamente comentado que los militares en el México de la cuarta transformación no sólo realizan tareas de seguridad interior, como dicta la Constitución, y de seguridad pública, como hicieron indebidamente en sexenios pasados; hoy también llevan a cabo múltiples tareas de gobierno que nada tienen que ver con su vocación.

Que en el futuro tengamos un gobierno sustentado por militares ya no parece descabellado.

Los resultados la Encuesta Nacional de Cultura Cívica, relativa a las Fuerzas Armadas no varían entre hombres y mujeres. En cambio, hay diferencias significativas por edad. Entre la población de 18 y 19 años, por ejemplo, 50.8% está de acuerdo o muy de acuerdo en un gobierno encabezado por militares. Mientras que este porcentaje baja a 38% entre la población 30 años o más. Guste o no. Este dato coincide con lo que sucede en otros países, Venezuela, por ejemplo.

La participación militar en la gestión pública puede reflejarse en el “espejo venezolano”.

Con el Plan Bolívar 2000, lanzado el 27 de febrero de 1999, tres semanas después de llegar al poder, el entonces presidente venezolano Hugo Chávez inició el involucramiento formal de los militares en la administración pública de su país al asignarles tareas del ámbito civil, tales como la construcción de infraestructura, operativos de salud y el reparto de ayuda social. Siguió su ejemplo Nicolás Maduro, que abrió más las puertas para la militarización de los espacios civiles. 

En Venezuela, los militares son el factor decisivo para mantener en el poder a Nicolás Maduro. 

Hoy los militares venezolanos ocupan la cuarta parte de los ministerios, la tercera parte de las gubernaturas, tienen 14 diputados, manejan medio centenar de grandes empresas públicas, un conglomerado industrial y de servicios propio. Para ser más claros. El pretorianismo que hoy impera en Venezuela, podemos entenderlo como la participación invasiva de los militares en las instituciones civiles y su creciente utilización en los proyectos políticos presidenciales.

Cuando un gobernante, llámese Nicolás o Andrés Manuel, les da ‘soporte pretoriano’ a sus proyectos políticos y personales, está a un solo un paso de convertirse en un tirano.