Segundo trastorno neurodegenerativo mas común después del Alzheimer y ha tenido un aumento significativo de casos en los últimos 30 años.

Este 11 de abril se conmemora el Día Mundial del Parkinson, lo declaro la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 1997, en conmemoración del aniversario de James Parkinson (1755-1824). El lema para este año es «Pon una etiqueta positiva», como una forma para que los pacientes se muestren tal y como son.

El Dr. Parkinson, médico inglés, describió la enfermedad en 1817 en su: “Ensayo sobre la parálisis temblorosa”, donde describe los síntomas de este padecimiento,

Actualmente, la enfermedad de Parkinson (EP) es el segundo trastorno neurodegenerativo más común, después del Alzheimer y ha tenido un aumento significativo de casos en los últimos 30 años. Se estima que alrededor del mundo hay unos 10 millones de personas con EP.

La EP, forma parte del grupo de las sinucleinopatías, caracterizadas por una acumulación de la proteína alfa-sinucleína, en el tejido nervioso, originando cuerpos de Lewy y agregados proteicos que ocasionan una lenta degeneración del sistema nervioso, causando temblores, lentitud en los movimientos (bradicinesia), rigidez muscular, perdida de los movimientos automáticos y cambios en el habla, entre otros.

Afecta a hombre y mujeres, aunque los hombres son más propensos; por lo regular se detecta entre los 50 y 70 años. No es una enfermedad mortal. Hasta la fecha no existe una técnica absoluta para diagnosticar la EP, se atribuye a factores genéticos, la exposición a ciertas toxinas o factores ambientales, por lo que se realizan pruebas genéticas en situaciones concretas, cuya utilidad se limita a una minoría de casos. Esta enfermedad suele tener un impacto emocional y psicológico ya que causa discapacidad por su incomoda sintomatología.

Aunque hay una variada terapia farmacológica antiparkinsoniana, que ayuda a reducir la sintomatología y hasta en casos severos existen métodos quirúrgicos de tratamiento, que le dan una mejor calidad de vida al paciente, no hay una cura definitiva a este mal.

Lo cierto es que se ha seguido estudiando esta enfermedad, por cierto, es mi tema favorito, el estudio del plegamiento de proteínas. De pronto la proteína, en lugar de cumplir su función habitual y acomodarse correctamente, se hace “bolas” e impide el correcto funcionamiento, en este caso en el sistema nervioso central. Nadie sabe aún, porqué se da el mal plegamiento de las proteínas, por lo tanto, no hay una terapia para evitar llegar a esta condición, se recomienda tener alimentación adecuada, hacer actividad física y buen descanso. Increíble que se describió hace más de 200 años y se sabe tan poco lo que la desencadena, a seguir estudiando.

Hasta nuestro siguiente momento de con-ciencia.

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Un comentario en «Parkinson, discapacidad con impacto emocional»

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