Dividir, generar polémica, ganar y marcar la agenda de medios con mensajes claros y contundentes, es la táctica más utilizada en las campañas electorales.

¿Polarizar o no polarizar? Esa es la cuestión.

De acuerdo con la ciencia política, el termino polarización, es una medida del apoyo del electorado a cierta figura política o posición. No es una evaluación o un juicio de valor acerca de un político. Tampoco significa que una figura política no sea necesariamente electa porque las figuras políticas pueden recibir una respuesta polarizada del público a través de sus propias acciones, a través de giros históricos, ​ o debido a fuerzas externas como el sesgo mediático.

En la polarización, las voces moderadas pierden poder e influencia.

Maquiavelo describe el concepto polarización de la siguiente manera: «Yo digo que quienes condenan los tumultos entre los nobles y la plebe atacan lo que fue la causa principal de la libertad y que se fijan más en los ruidos y gritos que nacían de esos tumultos que en los buenos efectos que produjeron. En toda República hay dos espíritus contrapuestos, el de los grandes y el del pueblo, y todas las leyes que se hacen en pro de la libertad nacen de la desunión de ambos”

Siempre existe un momento adecuado para todo.

La polarización es consustancial a los regímenes populistas y, guste o no guste, estamos bajo un régimen populista. Con buena fe, y no sin una dosis de sentido común, hay quienes rechazan la polarización negándose a formar parte de ella. Empero. Quienes rechazan esta tesis, no saben, o no quieren reconocer, que están ubicados en uno de esos dos bandos, no por decisión propia, sino porque así lo ha dispuesto, con todas las consecuencias que ello implica, un líder populista.

Polarizar es el proceso en el cual la opinión pública se divide en dos extremos opuestos.

Dividir, generar polémica, ganar y marcar la agenda de medios con mensajes claros y contundentes, es la táctica más utilizada en las campañas electorales. En redes sociales es aún más evidente. Las emociones reflejadas en caracteres digitales y memes desbordan la repulsión o la defensa ultranza de cualquier candidato. Esta tendencia es más marcada cuando los actores políticos generan picos mediáticos y se apropian de la agenda de medios y de la opinión pública.

En la elección del 

La estrategia de polarización de Andrés Manuel López Obrador data desde 2017, pero se ha acentuado con la capacidad clientelar que ahora le da el ejercicio de gobierno. Lo que ahora tenemos es que por un lado están los virtuosos. En el otro, todos los demás. Ante ese hecho. Tenemos que asumir que el fenómeno de la polarización populista avanza cada día más. Por ello. Asumir la polarización implica reconocer el significado de esta elección y votar en consecuencia.

Las urnas darán la oportunidad de detener los atropellos que impone la polarización populista. 

 

OJO, QUIEREN TUS HUELLAS Y TU IRIS