El golpeteo a candidatos en Nuevo León, la persecución al gobernador de Tamaulipas, la violencia contra candidatos en estados morenos,   y hacer campaña desde Palacio Nacional es el método, pero al cubo con más poder, del macuspano de siempre.

Miércoles 12 de mayo de 2021 /Efraín Kleriga/MXPress. — El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador es un total fracaso, hace política y economía de arrabal, y a falta de logros, a 29 meses, encona a los enemigos y convierte a México en un chiquero electoral, situación en que él se sabe mover mejor.

Morena no tiene logros para presumirlos y utilizan, desde la vacunación obligada pero que ha sido mal administrada, los programas sociales que sustituyeron a otras bien reglamentados para poder manejar grandes cantidades de efectivo, hasta presumir aciertos que no existen y condenar a la oposición basados en leyendas urbanas.

El lapsus, sí, pero parábola, no, de este miércoles, rezando que le faltan seis años, muestra que su intención no es democratizar al país, sino encontrar la fórmula para perpetuarse, para lo cual intentó las leyes Bonilla, y Zaldívar.

METEN MANO EN NUEVO LEÓN

En su imaginario, López pondera que ha hecho un gran gobierno y se siente con derecho a exponer que alargará su gobierno tres años más o los que viva.

El poder volverse un presidente vitalicio, para lo cual intenta modificar la Constitución para alargar su mandato, igual, para poder erigir un monopolio energético con el cual manipular a los sectores económicos, y logar controles para quitarle a los ciudadanos la posibilidad de ser sus disidentes, y quiere una base de datos para enredarlos en delitos y castigarlos.

La economía no levanta, los grandes recursos presupuestarios entregados a Pemex y CFE, y para e instituir en México un centro fascista regional, han empobrecido a todos los mexicanos, elevado la deuda pública a niveles sin precedente, disparado la inflación, mientras los niveles de salud pública se debilitan, la narcoviolencia avanza

Fracasado, al borde de mostrar públicamente su carácter explosivo, López, festejó hace unas semana “el crecimiento” trimestral de  0.4 por ciento, que se compara contra el trimestre anterior en el que la economía cayó (-)4.3 por ciento, pero la base anual  de (-) 3.8 por ciento.

Con la cifra de homicidios históricamente más alta para los primeros 29 meses del gobierno, el doble de EPN, casi el triple de Calderón, con una sobremortalidad desde enero de 2020 de más de 550 mil personas; la diatriba, las amenazas y las averiguaciones previas, se convirtieron en el único argumento para reafirmar el voto por Morena.

Fuera de los discursos, la realidad es el mayor desempleo en 25 años, menos democracia, menos diálogo entre sectores, menos cobertura en salud, menos inversión, mayor fuga de capitales, y México, lejos de verse aún como país pujante, en el exterior se enlista entre los países en desgracia y López como un enloquecido sátrapas fascistas.

El teatro presidencial que defiende un discurso lleno de mentiras infames, que protege a un grupo de narcopolíticos que a su vez defienden al presidente, no tiene un solo logro real para poder mostrarlo, y delinea un México fantástico.

López  infectó a la  economía mexicana antes de que surgiera la pandemia de coronavirus, y no parece que vaya a levantarse pronto, no hay vacunas para recuperar la inversión, el crédito y mucho menos la confianza mientras el  gobierno sea conducido por un viejo demagogo que solamente habla de historia, una historia soñada.

En este contexto los casos de los candidatos a gobernador de Nuevo León, que ya dejaron en el sótano y sin posibilidades de gané a una de las sílfides de López; y el gobernador de Tamaulipas, quien no es muy distinto a López Obrador en sus metas y tácticas, a quien quiere cobrar la deuda de haberlo puesto en su lugar y en público.

Y mientras los electores que votaran contra Morena crecen, la aprobación presidencial se desploma, y la fuga de divisas aumenta, López, lejos de dar un golpe de timón, persiste en el rumbo equivocado e  intenta mejorar la situación con su falso discurso en el que pinta a un país donde, “hay crecimiento, hay empleo”.

Y adosa su mentira con una hipótesis, una teoría, no de la realidad mexicana: “Y si hay empleo, hay bienestar y si hay bienestar, hay paz, hay tranquilidad”, pero en México no hay ni empleo, ni bienestar, ni paz ni tranquilidad.

A la fecha el ingreso de los mexicanos en promedio registra (-)11.2% en pesos y más de menos 15 por ciento en dólares, comparado con el nivel que le dejaron las administraciones de corte neoliberal que tanto odia y ante las cuales su régimen ha fracasado en todo.

Hoy en Mexico hay cinco millones de personas que tenían empleo en marzo de 2019, algunas ya ni siquiera buscan empleo. Cae la producción industrial, incluso la generación de energía lleva 12 meses consecutivos con datos de crecimiento anual en rojo.

La inflación duplica ya al pronóstico estimado por el gobierno de López para 2021, y al combinarse con recesión, resulta una estanflación, como la que vivió México en los años 80 y que obligó al viejo régimen priista a adoptar una economía de mercado y acabar con la economía proteccionista, basada en el petróleo, como la que propone López.

La inflación sin control, la inversión pública a la baja y concentrada en tres obras que no parece que tendrán un rebote económico, la inversión fija bruta o los gastos realizados en construcción, maquinaria, equipo de origen nacional e importado registra una caída de 15 por ciento en los últimos tres años.

En abril, las ventas en términos nominales en todas las más grandes tiendas departamentales y de autoservicio en el país, afiliadas a la ANTAD o  Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales mostraron una variación de -22.9% contra las ventas del año previo a la dictadura.

Las ventas acumuladas al cuarto mes de 2020, a valores nominales, ascendieron a $376 mil  millones contra  $530 mil millones de pesos constantes en el primer trimestre de 2018.

En suma, el régimen es la figura desordenada  y violenta lopezobradorista, quien toda su vida ha sido incapaz de lograr consensos, y le ha apostado siempre a la confrontación y el desencuentro. La estrategia es tan mala, que, sin cultivar figuras presidenciables entre su equipo, está formando caudillos, haciéndolos víctimas de la mala política, como los hizo en 2005 Vicente Fox con el mismo López.

 

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