«La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

Groucho Marx, actor y cómico norteamericano.

 

 

 

 

 

 

 

 

Mina Moreno.

La primer conferencia vespertina sobre la pandemia del Covid 19 en México, ocurrió el 29 de febrero del 2020, fueron bautizadas popularmente como las tardeadas de Gatell.

Con una pretendida grandilocuencia, además de un lenguaje cantinflesco y mucha verborrea, Gatell más que médico se comportó como un político improvisado, dice el refrán popular que el pez por su propia boca muere, bajo esa premisa de sabiduría del pueblo, el doctor más de una vez ha muerto.

Y, para muestra basta un botón aquel 29 de febrero en su estreno nacional, las palabras que salieron su boca fueron «el coronavirus era una enfermedad de corta duración, apenas distinguible de un catarro, y en comparación con la pandemia de influenza H1N1 de 2009 no ameritaba ser considerada una emergencia, por lo que no valía la pena tomar medidas de control o prevención más estrictas que las asumidas durante la crisis de la gripe porcina.»

Así, sin más peso científico como un político improvisado al más puro estilo lopezobradorista, se aventó un discurso desatinado, nada científico y sí muy propio de un no erudito de escritorio.

En el mes de marzo 2020, comenzaron a llegarme reportes de falta insumos, de material para trabajar en el sector salud en la Ciudad de México,  médicos que se  comunicaban conmigo pidiéndome realizará una investigación, había tanta ira, como frustración en el personal médico y temor, mucho temor ante los contagios por Covid 19.

Confirmada la información, efectivamente  faltaban muchos materiales en el sector salud, entre ellos, los más elementales como eran guantes, cubrebocas, jabón y cepillos quirúrgicos e inclusive, el personal hospitalario se vio obligado a reciclar jeringas.

En ese mes de marzo 2020, cuatro hospitales alzaron la voz por esta situación tan grave, el Juan Ramón de la Fuente,   el Gabriel Mancera, el  20 DE NOVIEMBRE y  LA RAZA.

Pero, la realidad es que el sector salud estaba semi colapsado por los recortes presupuestales, la desaparición del seguro popular y la creación del INSABI que no termina de nacer.

Luego de la reacción que tuvo la Secretaría de Salud ante la llegada del Covid 19 a México, expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) corrigieron a las autoridades mexicanas sobre desinformación de la situación, los expertos de la OMS aseguraron que, contrario a lo que dijo el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, los síntomas del coronavirus no eran los de un catarro y que no existe evidencia de que con el clima el virus se disipara o fuera  menos letal.

Los desaciertos de Gatell continuaron durante marzo del 2020, insistió en que el cubrebocas quirúrgico ordinario no era útil para quienes quieren protegerse y lo colocó en el nivel de un placebo que tranquilizaba a la gente que busca sentirse segura, además,  que no debía usarlo nadie más que no tuviera covid o síntomas para proteger a sus contactos más cercanos, o el personal de salud, que estaba en directo contacto con los pacientes, remato diciendo que todos los demás, «no necesitamos usar cubrebocas alguno ni otro equipo de protección personal».

El 16 de marzo, en otra de sus chisparatadas de Gatell declaró  que: “la fuerza del Presidente es moral y no es una fuerza de

contagio”

En su cuenta de Twitter, Gatell aseguro que la epidemia de Covid-19 podría durar hasta el mes de septiembre 2020 con el pico más alto en agosto, todo dependía del funcionamiento de las medidas de mitigación, una declaración más sin ningún sustento científico.

Sin embargo, para  finales de abril 2020, López-Gatell llegó a las portadas de la prensa rosa y se  elevó si motivo alguno como “el rockstar inesperado de la 4T” e inclusive algunas reporteras lo adulaban, no sabían lo que sucedería días más tarde cuando se reporta el primer brote de Covid 19 en Palacio Nacional, precisamente en las tardeadas del doctor muerte, como meses más tardes las benditas redes sociales lo bautizaron.

El tres de mayo 2020 escribí y publique «Crónica de un contagio en Palacio Nacional», durante días, había insistido de manera reiterada en la falta de sanitización del salón de conferencia en Palacio Nacional, lo cercano que estaban los compañeros periodistas y como pasaban de mano en mano el micrófono, sin ninguna limpieza, advertí que era un foco de cultivo y que habría infectados.

Cuando paso lo inevitable que  uno de los integrantes del equipo de Gatell, se enfermará, cuestionamos un pequeño grupo de periodistas y exigimos mejores condiciones para quienes asistían, lanzamos el hashtag #LaPrensaNoesCarnedeCañon e hicimos público salvaguardando su identidad una foto que cuestionaba porque a C.V. integrante del equipo del rock star, se le permitió ir a Palacio Nacional.

Recibí presiones para retirar de Twitter la nota, no lo hice porque lo considere no sólo un acto de intimidación, sino  una violación al derecho humano de la libertad de prensa establecido en el Pacto de San José, además de censura pura disfrazada.

Por eso, nunca cedí para retirar ninguna de las notas sobre los cinco brotes de Covid 19 en Palacio Nacional.

Para el mes de mayo 2020,  Gatell, pidió  a los pacientes con síntomas de COVID-19 que  ya no acudiera  a los institutos de salud en el sur de la Ciudad de México, pues éstos se encontraban llenos y ya no había camas para atenderlos.

No obstante ello, en la conferencia mañanera del presidente López Obrador del  día 27 mes de mayo, señaló que Gatell era una eminencia

Quince meses después de la primer tardeada de Gatell, ayer viernes 11 de junio, se dio por concluidas las mismas, como todo un rockstar con un club de fans, entre rosas, pastel, mariachis y fotos, así como con declaraciones como «el gobierno de México, el estado mexicano estaremos presente. Son ustedes el pueblo de México» y una falsa afirmación sobre el  sistema  de atención en materia de salud que indicó era integral, gratuito nada más irreal, ya que no hay medicamentos, ni el servicio dado por los hospitales públicos es gratis, cobran y bastante, a lo largo y a lo ancho del país, familiares de enfermos denunciaron situaciones de cobro por miles de pesos por hospitalización y operaciones, ni el doctor muerte es el estado mexicano.

Lo que sí es cierto, que López-Gatell impulsó a México a la catástrofe humanitaria que hoy vive, los más de 212 mil muertos según el oficialismo son su verdadera herencia histórica, aunque indudablemente la cifra real es mayor, el programa morir en casa, resultó efectivo y cayó  como anillo al dedo al gobierno mexicano, pues se desconocen los datos reales del índice de letalidad del Covid 19 en adultos.

 

Así que no hay peor médico que él se decanta a la política.

 

Al tiempo…

 

guillermina0204@gmail.com